Prácticas municipales que deben modificarse: el mensaje de presupuesto

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Para ser un mejor pueblo, debemos reconocer los excesos. Esos nos cuesta dinero y no son útiles.

Un ejemplo son los mensajes de presupuesto. Se hace toda una formalidad, se cambia el escenario y se obliga a los legisladores municipales y a miembros del ejecutivo a escuchar sueños, promesas y algunas realidades. La Legislatura municipal, embriagada con el título de honorabilidad que dura mientras están en el cargo, servirá de cómplice en esa aventura política propagandística.

Es una oportunidad para el show, pero nada más. La mayor parte de la población no lo escucha ni participa de esta actividad. Los alcaldes lo usan para exponerse, pero al fin y al cabo, si nadie lo escucha, no tiene ningun efecto en la población.

Uno de nuestros alcaldes, para crear la duda, decía que algun día ya no estaría al frente del gobierno municipal, que en realidad era una estrategia para hacer creer que estaba más interesado en los vegabajeños que en el cargo de por sí. Para probarlo renunció al salario cuando el dinero de retiro suficiente estaba garantizado, pero se consiguió un super ayudante de otro pueblo para asegurarse que no estaba haciendo crecer a un árbol ponzoñoso que de tanta exposición pública siquiera pensara en sustituirlo. Ese, aunque nunca lo fue, le llamaban vicealcalde porque él alcalde quería dar la visión de un pueblo grande.

Antes los alcaldes lo ofrecían frente a la Asamblea Municipal. Con la administración de Luis Meléndez Cano empezó el tono festivo. Edgar Santana lo replicó pero como no leía muy bien, sus mismos legisladores municipales se reían por lo bajo. De hecho, sus mensajes eran hechos por su asesor de finanzas. En la última ocasión que compareció, lo hizo en camisa sport con tenis, de la poca importancia que le daba el evento. En uno de los mensajes, otro funcionario fue quien lo leyó. Finalmente terminaron sin hacer la fiesta.

Esto es una imitación burda del mensaje del Presidente de los Estados Unidos al Congreso. En Puerto Rico, ya va en desuso porque todos sabemos que podemos hacer planes con todo el derecho del mundo, pero la Junta de Control Fiscal hace y deshace el presupuesto como cree.

Antes había esperanzas con las innovaciones que traían los funcionarios públicos. Pero a fuerza de engañarnos y seguir otros rumbos, nunca se sabe cuanto es propaganda y cuanto es un verdadero plan pensado y honesto. Es mejor una película de Disney donde todo sabemos que de principio a fin es fantasía. Si no creemos que esto es cierto, busquemos los mensajes de presupuesto y restemos lo hecho para que no nos sorprendamos cuando lo que no se ha hecho es lo más. O estudiemos con consciencia las culpas que echaron los funcionarios a la otredad cuando no pudo lograrlas.

Dicen que los viejos no tenemos filtros pues no nos importa decir, como los niños, nuestra verdad. Pero sabemos que la palabra escrita se queda y que cambia rumbos cuando otros descubren las mentiras encubiertas del diario vivir.

El verdadero mensaje de presupuesto debiera anunciarse despues de preguntarle al pueblo en qué quiere que se gaste su dinero y no que hay dinero para los sueños de algunos insuficientes, sus cómplices y pinguinos.

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