60 segundos para reflexionar: Descanso

Cruz Celta del altar de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Vega Baja pudiera representar la unidad de los cuatro ciclos del año

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La vida del ser humano está sujeta a ciclos. La concepción, la creación del cigoto y el feto, la formación de la integridad física humana en el aspecto físico y su evolución en distintas etapas no son al azar, sino que ya vienen programadas. Igual es la vida mental, espiritual y síquica.

Los antiguos lo descubrieron sintiendo y observando. Modernamente lo aprendemos mayormente por la educación, pero a veces nos rebelamos contra ese principio natural y olvidamos nuestras insuficiencias, en la creencia de que somos más poderosos. En ese amor y desamor con nosotros mismos, queremos vivir una vida sin descansos y nos atrevemos a ir sobre nuestros límites.

Las religiones proponen los espacios para la reflexión, la meditación, el rezo y la oración, pero además escogen un día de descanso al menos, trabajar de sol a sol y descansar en la noche. Esa oportunidad la tenemos para la comunicación donde conocemos cómo va nuestro interior en forma de ensueño, sueño, transportación síquica a lugares especiales y sobre todo, en el contacto con Dios.

Para esa tercera parte del día y un día completo de descanso es el consejo sabio. No podemos sustituirlo con otras alternativas, pues no podemos poner a prueba nuestro cuerpo en niveles inalcanzables. El descanso es irremplazable e impostergable. Es parte del conjunto de instrucciones que si no seguimos, nos sobrevendrá una crísis física, mental y espiritual.

Aprovechemos el domingo para descansar y la tercera parte de cada día de semana para regenerar nuestras fuerzas y estar en armonía con el universo.

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