
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Hay varias clases de paces. Primero, por el orígen; como la individual, la colectiva, la nacional, la paz religiosa, la paz espiritual y la paz mundial. Segundo, por la clase de paz; como son la condicionada, la relativa, la duradera y la definitiva. Tercero, por el tiempo de la paz; si es una temporera o duradera. Cuarto, de nombre, como Doña Ganguita Arraiza y de apellido, como la Familia Paz, ambas de Vega Baja.
Toda paz comienza con la voluntad de acuerdos. Cada ser humano tiene derecho a expresar qué es lo mejor que lo conforta y lo que le hace sentir libre para llegar a una decisión satisfactoria con la cual poder seguir viviendo. En la paz puede haber inconformidad, pero también el propósito de respetar los compromisos y seguir luchando en el mejor ambiente y lograr mejores avances para todos.
Todo ser humano razonable, estable y balanceado debe propender a ser un buscador de la paz. En nuestro interior debe haber el suficiente conocimiento ecléctico y convicción de lograr una paz interior como tratar de lograr la misma sensación de tranquilidad y conformidad para los demás. Cuando se unen propósitos, a pesar de su tan complicada definición, por ley natural, se logra.
