60 segundos de reflexión: Felicidad

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En ninguna de las constituciones que nos rigen, la de Estados Unidos y la de Puerto Rico, existe la palabra felicidad. Eso no es un derecho establecido contra el gobierno ni contra las demás personas. Si embargo, se sobreentiende y a veces hasta se incluye en las sentencias judiciales de casos civiles de daños y perjuicios, de manutención y de divorcio.

La felicidad es el fin que buscamos todos los seres humanos. Es imposible vivir sin ella. De hecho, su ausencia causa lo contrario, que es tristeza, inconformidad, depresión y hasta la muerte por efecto o por administración o suicidio.

Creo que la ausencia de un concepto homogéneo en los seres humanos, como es la tan deseada salud en todas sus variantes, priva al ser humano de ser conforme y por tanto, esa disconformidad trae el sentimiento de no ser felíz.

Podemos ser felices si comenzamos por definir qué significa felicidad.

El amor, que solo tiene una definición, tiene que ser su principal ingrediente. Ser correctos, nos priva de tener inquietudes negativas y pensar y actuar positivamente son necesarios para que nuestra mente esté ordenada. Lo otro sería rechazar la avaricia y basar nuestra felicidad en la no aspiración y tenencia de objetos materiales en exceso, que nos pueda separar de los demás seres humanos buenos incluyendo nuestros familiares. Tener siempre buena compañia y estar en lugares apropiados, también debe ser nuestro norte.

La felicidad es alcanzable, pero para lograrla tenemos que poner al día nuestros valores, pensamientos y actuaciones personales comenzando con la conformidad y el agradecimiento.

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