60 segundos de reflexión: Día de los Padres

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Mi padre tuvo tres hijos. Yo tuve 4 y mis hijos varones, 5. En total tengo 10 nietos con un potencial futuro de tres padres adicionales. Tuve buenos abuelos y una vida suficientemente extensa para envejecer junto a mi padre, que tiene 95 años y de que mis dos hijos varones estén en buena salud y creando cosas positivas. Todos mis hijos y sobrinos son padres excepcionales, dedicados a sus hijos con devoción y filosofía sentimental e intelectual. Y lo han logrado, sin duda, porque han tenido buenas mujeres a su alrededor.

Ser buen padre depende de muchos factores. El ejemplo que han adquirido para asemejarse al buen cuido y protección debe ser el norte de cada hijo. Los valores adquiridos y la experiencia de amar nos sirven para forjar la misma calidad de vida para el que la experimenta.

Los padres que tenemos hijos debemos saber que son seres independientes. Nuestra función principal no es encadenarlos, someterlos ni dirigirlos como nos gustaría que fueran sino que puedan prevalecer ante los embates de la vida cuando no estemos presentes o cuando ya no estemos para siempre. Esa misión de vida comprende toda la educación y emoción que podamos prodigarle mientras estén bajo nuestra tutela hasta que nos vayan necesitando menos o hasta que ya no estemos.

En los hijos de nuestros hijos hay una regla adicional y es que tenemos que seguir las reglas de quienes los están criando. No importa que creamos que hay algo incorrecto, porque es más errado y problemático creer que algo puede estar mejor y tratar de implantarlo por nuestra cuenta. Cuando podamos aportar, hay que consultar primero con quienes tienen la autoridad de forjar sus mundos.

!Felicidades a todos los buenos padres!

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