60 segundos para reflexionar: La culpa del diablo

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Esta mañana he escuchado a Padre Carlos, un sacerdote católico, afirmar que el mal que una persona causa debe atribuirse principalmente a la persona y no al «diablo» o fuerzas demoniacas. Aunque eso es un precepto espiritual del que es aventurado adjudicar y va a depender de lo que cada uno haya aprendido en su propia religión o en las doctrinas recibidas, creo acertado que los seres humanos, buscando el equilibio, deben siempre optar por la paz y la tranquilidad personal.

Los malos pensamientos traen malas consecuencias. Para mi, lo que consideramos históricamente como el «diablo» es precisamente ese pensamiento negativo que alimentamos y dejamos crecer en nuestra mente. Algunos creyentes le dan vida angelical y hasta de origen divino al extremo de que hay quienes le adoran porque piensan que da poder sobre otras personas.

Los enfermos mentales, algunos criminales y el listo le echan la culpa al «diablo». Pero nunca el «diablo» se va a ir de la mente ni de las posibles acciones negativas en la sociedad si no lo expulsamos de nuestra mente. De alguna manera se cultivó ese mal y produjo consecuencias. Comoquiera, tenemos que hacer nuestro trabajo pensando en la ventaja de tener un Dios, más poderoso que todo, contra lo que cualquier pensamiento negativo no puede posarse sobre su gran poder y las obras maravillas que recibimos del beneficio de tenerlo.

Y como lee el Salmo 30, cambiar el lamento en baile…

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