
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
El ser humano crea el lenguaje, por distintas razones de su físico y su ambiente. Muchas palabras son solo versiones de los sonidos de la naturaleza o de la interacción del ser humano, pero unas se van derivando de otras. Tal es la situación de la palabra espiritualidad. Si pensamos en esta palabra posiblemente pensamos en Dios o en Jesús, pero eso es solo lo que pensamos en este lado del mundo donde las influencias del cristianismo nos han tocado por el poder de otras personas, culturas, civilizaciones y religiosos.
La misma Real Academia Española, que no tiene nada de infalible, es cuidadosa con esta palabra y en su acepción más común, dice que es «naturaleza y condición de espiritual». En la segunda acepción creo que empequeñece el significado: «cualidad de cosas espiritualizadas o reducidas a la condición de eclesiásticas» definiendo a su vez a eclesiástica como «perteneciente o relativo a la Iglesia, y en particular a los clérigos». La tercera acepción define como «obra o cosa espiritual» y la más lejana es la más abarcadora cuando acepta que es el » conjunto de ideas referentes a la vida espiritual».
Comoquiera, considero que el hombre espiritual no es necesariamente una persona religiosa, que pertenece a una iglesia y menos tener que ser un clérigo, pero eso no excluye que esta clase no deba ser considerada espiritual. De hecho, las distintas iglesias ayudan en el acercamiento a Dios y en las cualidadores morales del ser humano, pero no abarcan el concepto completo de quienes ejercen la espiritualidad.
La relación con Dios es personal. La salvación, tambien dicen los religiosos, que es personal. Si la relación es con Dios, no necesita intermediarios creados por la religión. Un Dios todopoderoso, onminisciente y omnipresente no necesita tampoco doctrinas, sino solo comunicación constante con nosotros y que nuestro hablar, escribir, caminar en la vida y conocer el resto de la naturaleza y respetarla, sea en armonía.
Lo que llamamos pecado es nuestra falta, la de nadie más y menos atribuible a un error de Dios. La vida es para rectificar y mejorar nuestra relación con Dios y con toda la creación y emanación que existe.
Posiblemente el cangrejo no peque y por eso puede caminar para atrás, pero nosotros no.
