A la memoria de la inspiradora historiadora Carmen Alicia Morales por Thomas Jimmy Rosario Martínez

A las pocas horas de pasar por su transición me enteré del fallecimiento de la Doctora Carmen Alicia Morales y no lo podía creer. No escribí nada, porque tal vez esperaba que no fuera cierto. A su edad madura tenía tanta energía, que uno no cree cómo puede haberse agotado.

Nació en Santurce en 1945. Obtuvo un bachillerato en teatro y literatura inglesa en 1967 (Universidad de Puerto Rico) y en 1973, una maestrí­a en teatro (Catholic University of America, Wash. D.C.). Estudió actuación con Dean Zayas, dicción con Maricusa Ornés y pantomima con Gilda Navarra (discí­pula de Marcel Marceau) y se especializó en dirección teatral. Asimismo, obtuvo un grado en educación (Universidad de Maryland), en 1984. Fue becada por la embajada de España para estudiar literatura en la Universidad Complutense (Madrid, 1986) y Alcalá de Henares (Alcalá, 1997). Además, estudió literatura y arquitectura islámica becada por el Centro de Estudios Islámicos en Nuevo México (2001). Obtuvo su doctorado en Historia Antigua y Medieval en la Universidad de Valladolid (2009), según informan los medios.

Entre 1975 y 2010 se presentó contando cuentos y actuando sus unipersonales, entre otros lugares, en Cornell University (Nueva York); Brown University (Rhode Island); Penn State (Pennsylvania); Georgetown University, Library of Congress, Smithsonian Institution (Washington D.C.); SUNY (Geneseo and Long Island); Bowling Green State University (Ohio); Notre Dame University; University of Maryland (College Park). A nivel internacional se presentó en la Universidad de Graz (Austria, 1991), Universidad de San Francisco (Ecuador, 1992), Colegio de Guadalupe (Madrid, 1986), las universidades de Puerto Rico (1983 y 1997), el III Festival Internacional de Cuenta Cuentos (Venezuela, 1992), V Feria del Libro de Guadalajara (México, 1997); V Encuentro Internacional de Escritoras (Puerto Rico, 2003); Fundación de la Cultura Nacional-Noches de Peña (Puerto Rico, 2007-10); Museo Fernández Blanco (Buenos Aires, 2010). De acuerdo con la información provista, la doctora escribió varios cuentos, entre los que se encuentran “La colcha de los recuerdos”, “La Antártida”, “El piragüero”. Asimismo, publicó “Cundeamores”, poesí­a narrativa; “¡Ay bendito!”, poesí­a narrativa; y en 2010, “Cangrejeros”, 19 cuentos con 35 fotos de los barrios en los años 50. Las obras de teatro “Turulete”, la vida de una niña e “Isabel, reina de España” fueron producidas y actuadas por ella en universidades en Estados Unidos.

Sobre historia publicó: “Isabel de Barcelos: su contribución a la educación de Isabel la Católica”; “La psicobiografí­a: consideraciones y sugerencias para su aplicación a la vida de Isabel I de Castilla”, “Ensayos sobre Biografí­a”; “Isabel I de Castilla: una psicobiografí­a”; “La niñez en la corte itinerante de Isabel la Católica a la luz de las Cuentas de Gonzalo de Baeza” y “La psicobiografí­a: nueva herramienta para el estudio del Medioevo”. Su tesis doctoral “Isabel de Castilla: una psicobiografí­a” fue presentada en julio de 2009 al Departamento de Historia Antigua y Medieval de la Universidad de Valladolid, España. Fue Miembro de Número del Centro de Estudios del Camino de Santiago, Sahagún y miembro del Grupo de Estudios de Biografí­a de la UPR.

Desde 2007 residió en San Juan. Escribió sobre historia medieval y literatura, cultivó la fotografí­a urbaní­stica con la cual ilustró sus libros, enseñó talleres de narración oral y se presentó públicamente en colegios, universidades y teatros.

Una vez llamó a mi padre porque el había escrito unas notas sobre unos parientes que teníamos en común con la familia Martínez de donde provengo. De ahí en adelante hicimos una amistad telefónica y una conversación de distintos temas de la historia en sus inserciones de la historia de San Juan y en sus participaciones en El Adoquin Times.

Aunque solo nos vimos personalmente pocas veces y en particular nos encontramos por vez primera en ocasión de una conferencia que dió para el 500 aniversario del traslado de Caparra a San Juan. Recuerdo como ahora, en los albores del fallecimiento de su esposo me llamó y tuvimos una conversación de dos horas. Creo que ella estaba en Argentina y estaba tratando de disipar su dolor mediante una conversación de los temas que le apasionaban y de que era docta.

Su entusiasmo por la historia en general era contagioso. Tan era así que hasta hace poco estaba sirviendo de guía voluntario en Casa Blanca y en el Archivo General de Puerto Rico, en donde había planeado ir para disfrutar esa experiencia, pero no pude.

Lamento su ausencia, en particular sus invitaciones imaginarias al café con leche Carnation y queso derretido con galletas especiales en un mantel blanco bordado, porque tenía ese don de plantearnos escenarios en todo el mundo y de toda clase, de llevarnos por la intimidad que no conocíamos de la Reina Isabel de España y de lugares que nunca hemos visitado.

Doña Alicia era un ser de luz para todos, con una hoja de impresionable servicio a la humanidad de San Juan, Puerto Rico y el mundo.

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