Mi relación con el excalcalde Edgar Santana Rivera por Melvin Carrión

Por Melvin Carrión, Presidente del Partido Nuevo Progresista en Vega Baja

Para mi, la política está profundamente revestida de una labor espiritual profunda y la certeza de un ser supremo llamado Dios. No hay atrechos para ser moralmente capacitado, bueno en el pensamiento, en las acciones y ser respetuoso de todo ser humano que tengamos el privilegio de conocer. En los valores debemos ser firmes y cuidadosos pero sobre todo, pendientes a los que cometen errores. La labor de ayudarlos a devolverse al camino correcto, también es nuestra responsabilidad. Por eso el que crea estar firme, vele para que no caiga.

En estos días he reflexionado sobre el testimonio grabado que ofreció Edgar Santana. Lo examiné de su comienzo a final y me pareció genuino, sincero y completo. Estoy convencido de su transformación. Y recordé cuando hace algún tiempo algunas personas me prevenían de no hacer mucho junte con él porque había sido convicto y encarcelado por un tiempo prolongado por errores cometidos durante su incumbencia como alcalde de Vega Baja. Siempre he agradecido todo consejo bien intencionado, especialmente de los amigos que saben cómo las apariencias distorsionan la realidad y que pensando lo que me conviene o no públicamente, no lo veían como para producir una buena imagen ni un buen mensaje, pues pudiera reflejar alguna alianza sospechosa, para luego atreverme a hacer algo ilegal. La política, como sabemos, es percepción.

No es mi intención hablar lo que todos sabemos de Edgar Santana. Lo que mucha gente no sabe o no quiere aceptar es que es un ser humano transformado y regenerado totalmente, donde la humildad y la generosidad son su carta de presentación. No busca ser servido, sino ponerse a la disposición de todo el que lo ocupe para hacer cosas positivas. Estoy seguro que el exgobernador Alejandro García Padilla lo percibió antes de concederle la conmutación de su sentencia y asimismo el alcalde Marcos Cruz Molina, cuando lo visitó aun estando encarcelado. Los que hemos compartido con él desde su libertad, sabemos que por su mente pasan los pensamientos más nobles. En su vida personal, ha abrazado la institución del matrimonio y se dedica a actividades comerciales honestas, fuera del ámbito del gobierno.

Nadie puede negarle su experiencia como alcalde de Vega Baja. Para él, fue una escuela de conocimiento geográfico, humano y de identificar las necesidades del pueblo. Voluntariamente, ha decidido compartir esa historia conmigo, para fortalecer mi conocimiento del bien y cómo atajar el mal que puede afectar a un funcionario municipal y a los ciudadanos.  

Luego de escuchar y analizar tranquilamente de su arrepentimiento, no puede obrar en mi mente y mi corazón como un sello de repulsión, porque me convengan las apariencias de una distancia conveniente. No es mi estilo, ni mi naturaleza. La dignidad del ser humano es inviolable, como lee la Constitución de Puerto Rico. Y aunque la mayor parte de la responsabilidad de su rehabilitación total le corresponde a él, de lo que ha demostrado haberse hecho cargo, como sociedad tenemos que ir abriendo puertas para la integración de personas en la comunidad.

Esta es la manera de pensar y obrar en mi vida. Es un problema social que a los exconvictos no les den trabajo. Sin embargo, separarlos no les hace bien y a nosotros, menos. La condena permanente perjudica a todos; la regeneración y las oportunidades cambian vidas. Por eso apoyo el programa de reinserción de confinados a la comunidad.

De accidentada manera, Edgar Santana ha aprendido a valorar su vida. De buena manera, tenemos que aceptarlo con sus luces y sus sombras porque es un ser digno de nuestra consideración, que desarrolló unos talentos y está cumpliendo su parte en esta oportunidad.

Un comentario

  1. Como ciudadana, como miembro de la comunidad vegabajeña, como parte de una sociedad civica y cristiana y como parte activa del liderato de mi partido creo en la rehabilitacion de los seres humanos.

    Siempre he sido fiel creyente de no tirar piedras en techos de cristal, mucho menos hacerlo debajo de uno para no recibir los pedazos a los que todos estamos expuestos.

    Como dice la palabra «El que este libre de pecado tire la primera piedra». Solamente Dios tiene el poder de restablecer el alma de una persona.

    Hemos visto el restablecimiento fisico y espiritual de un ser con unos sentimientos claros.

    Bienvenido sea el de corazon limpio y sanado por obra y gracia de un Dios vivo que todo lo ve y que restaura la naturaleza de la vida.

    Claro que me alegro de tenerlo a nuestro lado, buenvenido sea siempre. Muchos exitos se aproximan a su vida.

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