
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Segunda Parte de un análisis sobre el gentilicio de los vegabajeños
2. El Sentido de pertenencia. Se atribuye al psicólogo Abraham Harold Maslow introducir la frase sentido de pertenencia en la psicología moderna. El sentido de pertenencia es el sentimiento o conciencia de formar parte de uno o varios grupos o comunidades.
Este sentimiento, componente fundamental del gentilicio vegabajeño, posiblemente comienza a inculcarse en la familia cercana y los grupos sociales, deportivos y religiosos. En Vega Baja, al igual que en Puerto Rico y el mundo, los padres definen en la niñez y en la juventud a qué grupos se habrá de participar. Las tradiciones también le harán su aportación.
La religión o creencias de los padres o la falta de religión pudiera determinar en dónde se realizará la instrucción religiosa o ninguna fe a los hijos. Hasta principios del Siglo XX no había iglesia que no fuera la católica romana, por lo que la digresión en la libertad religiosa de las familias comenzó con el liberalismo del pensamiento humano. La frase «libre pensador» estuvo por algún tiempo entre los vegabajeños, al igual que aquellos que se aferraban a ideas de todo tipo. Personas como José Gualberto Padilla y Manuel Fernández Juncos eran mentes prodigiosas, educadas y revolucionarias, que se pusieron al servicio de los vegabajeños en distintas áreas del conocimiento humano.
Los primeros no católicos o aun católicos parece que profesaron el espiritismo y desde luego, fueron condenados socialmente y los practicantes vejados por la iglesia católica y por la sociedad civil hasta que finalmente se aceptó. Asimismo, las logias y organizaciones civiles que tuvieran a Dios como centro, eran miradas con sospecha por la Iglesia ya que reinaban en la exclusividad y habían sido respaldadas por el gobierno español desde la colonización de Puerto Rico.
El caso histórico de la familia Alvarez en Vega Baja es notorio. El gobierno municipal le negaba oportunidades cada vez que podía a Salomón Alvarez con su negocio y servicio de imprenta y publicación de periódicos en Vega Baja. En otros pueblo les ocurrió lo mismo. pero finalmente se asentaron en Vega Baja. Su hija Brígida Alvarez, tan honrada por nuestra sociedad educativa y haber logrado ser la primer mujer asambleísta municipal de Vega Baja, fue denunciada por el sacerdote del pueblo por vivir en concubinato ya que fue la primera persona en casarse por ceremonia civil fuera de la Iglesia Católica, con Fernando Enríquez Carmona quien por muchos años después fue funcionario municipal y de la Cámara de Representantes de Puerto Rico.
Esa familia sobrevivió el escarnio público y educada sobre su sentido de pertenencia, el hijo de Salomón Alvarez, Agustín, fue un servidor público, historiador y literato costumbrista vegabajeño y su nieto Fernando Alvarez Lomba fue el creador del histórico Trío Vegabajeño, que llevó orgullosamente el gentilicio local en todo el mundo. Todos ellos dejaron un legado importante en nuestra idiosincracia* local, transformando de una tragedia social de rechazo y veto a un orgullo colectivo para todos.
Hay desde luego, otros escenarios donde se formó el sentido de pertenencia a los vegabajeños.
*Idiosincracia se define por la Real Academia Española como rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad.
Continuaremos…
