
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
El sentido de pertenencia en el Deporte
Tercera parte de un análisis sobre el gentilicio de los vegabajeños
El deporte agrupa a personas que tienen interés y destrezas para participar individual o colectivamente en unas actividades de interacción social. En Vega Baja parece ser una creación participativa del Siglo XX. Comenzó en las escuelas. Al inaugurarse la Escuela José Gualberto Padilla en 1908, se anunciaba la celebración de unos juegos de pelota. La prensa del país luego informa de juegos celebrados entre estudiantes con escuelas de otros pueblos.
El deporte está presente en todos los sectores de Vega Baja. Los vegabajeños comenzamos haciendo competencias con lo que teníamos a la mano, con las frutas y lo sembrado, lo más cerca que podíamos usar. Eran actividades que no utilizaban mucho esfuerzo físico pero fuimos evolucionando y haciendo deportes de otros países del mundo, como nuestros. Triunfamos en muchas categorías distintas de manera individual o colectiva. Las personas y los equipos eran nuestros héroes y modelos a seguir. Como eran del vecindario, eran parte de nuestro sentido de pertenencia.
Los vegabajeños van a actividades deportivas más que a las iglesias los domingos. Y es que hay dos elementos importantes en el deporte que son; primero, el interés personal de compartir en el grupo mas afín a lo que uno le gusta, que son los equipos y segundo, la competencia para determinar que los de uno son mejores que los demás. En ambos se refuerza el amor propio y el colectivo, uno se hace parte del todo y el todo cuenta con uno para el mismo propósito. El deporte es emotivo, a veces pasional y se transforma en orgullo propio pertenecer, competir y ganar.
Los deportistas de excelencia del pasado como Juan (Igor) Gonzalez son parte de uno. Cuando estaban en el cénit de su fama, todos queríamos tenerlos de amigos y cuando ya son memoria recordable, se hacen parte de lo que sonreímos a la menor mención. Asimismo a otras generaciones les pasó con el boxeador Benjamín “Mimí” Dávila y los equipos de béisbol de 1959 y 1973. A Julio Pabón, “Yíguiri” se le recuerda como un gran mentor al extremo de ser parte del discurso de Iván Rodríguez en el Salón de la Fama de Cooperstown en ocasión de su exaltación. A la nadadora Vanesa García la llamaban “La Sirena de Puerto Rico”, lo que nos causó un orgullo adicional al que ya nos causaba cuando la seguíamos en los compromisos olímpicos.
Es tan grande nuestra estima por el deporte, que desde 1995 se creó el Salón de la Fama del Deporte Melao Melao y se planifica una sala del deporte en el Museo Casa Portela.
No hay duda que el deporte nos ata como vegabajeños. Y toca la fibra más sensible de nuestro interior. Desde la participación intima de nuestra niñez, la de nuestros hijos hasta las grandes ligas y el olimpismo.
