
Apreciado Marcos:
Afortunadamente, no me tengo que presentar ante tí. Me conoces desde algunos años atrás, particularmente cuando estuvimos en el Comité de Luis Meléndez Cano para alcalde de Vega Baja en las elecciones de 2008. Luego estuve a tu lado en tu labor como legislador municipal examinando y preparando legislación municipal de 2009 a 2012. Posteriormente como alcalde he colaborado contigo en innumerables trabajos de historia y tu me has dado la mano con mi intervención con instituciones como el Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao, en la Escuela de la Historia Vegabajeña y en el Comité Histórico de la Rama Legislativa Vegabajeña.
Aunque estamos distanciados por tu voluntad y no la mía, nunca te he deseado mal, sino aun en la distancia, seguir aportando a una visión más amplia de lo que significa la historia y el devenir histórico de los vegabajeños, en el que hasta hace algún tiempo creía que pensábamos limpia y correctamente sobre las cosas que se podrían hacer o no hacer para adelantar este pueblo de manera segura y beneficiosa.
El pasado lunes hubo una medida legislativa que presentaste por la rama ejecutiva a la rama legislativa para que se autorizara al alcalde a suscribir un contrato de arrendamiento con opción a compra a favor de una entidad corporativa de reciente creación, tan reciente como el 29 de mayo de 2023. El objeto del contrato es la llamada Casona de la Playa Puerto Nuevo, pero sabemos que para el proyecto que se está gestando, necesitará mucho más que el espacio que esto ocupa. Antes, otras dos propuestas que no fueron aceptadas por tu administración, procuraba espacios y privilegios más grandes. Pero esto, mas modesto, no será la excepción.
El posible contrato presupone, de acuerdo a la legislación presentada, que se arrendará para propósitos turísticos y comerciales y autoriza para que haya una opción de compra. Esos son los hechos.
Como tengo un poco más de vida, experiencia y tal vez algo más de conocimiento histórico quiero contarte una historia. La historia de la Playa Puerto Nuevo encierra muchas luchas que se han dado por la preservación de su integridad. Desafortunadamente, en el proceso, se han perdido muchas batallas donde se ha perdido y ganado. Nuestro «rinconcito de ensoñación», como escribió Guillermo Venegas Lloveras en el tema del Trío Vegabajeño, ha perdido por desgaste del recurso natural que una vez fue.
La primer lucha la dieron los aborígenes. En toda la costa hay evidencia de ello, que hoy día está siendo objeto de saqueo por especuladores de todo tipo, aprovechando marejadas, tormentas y la erosión del mar. Ellos vivieron en toda el area desde Cibuco, la Playa Puerto Nuevo, el norte de Tortuguero hasta la colindancia con Los Tubos. En las lajas hay petroglifos, en Maisabel la Sociedad Sebuco hizo excavaciones arqueológicas y cerca de donde era el cuartel municipal de la playa hay un yacimiento inexplorado, donde por ley, no puede construirse. Los «indios» como se le llamaron a esas culturas que crearon el arte primitivo del lugar, un día tuvieron que desplazarse y se sustituyeron por dueños blancos y sirvientes negros, donde muchos de ellos, de acuerdo a los documentos que he estudiado, no dejaban pasar por estas propiedades a los ciudadanos, camino a su hogar.
A principios del Siglo XX, el asunto del acceso fue resuelto por los tribunales, especialmente el Tribunal Municipal de Vega Baja. Pero entonces comenzó el saqueo de la arena de playa para hacer construcciones. La Asamblea Municipal tuvo que regular este asunto antes que el gobierno estatal pasara legislación sobre el particular y los alcaldes, procurar que las ordenanzas se cumplieran. Los políticos se aprovecharon del espacio vírgen, descubrieron la ventaja de la recreación en el mar y ubicaron casas de playa frente al mar. Podemos mencionar a tres de ellos: Rafael Cano Llovio, Felisa Rincón de Gautier y Joaquín Rosa.
En la administración de Rafael Cano Llovio se presentó un hermoso proyecto de administración del cual había una maqueta en exhibición de cómo quedaría la Playa Puerto Nuevo con una idea del alcalde y sus asesores. El primer problema que presentaba era que había que expropiar locales de negocios y residencias, pero no se tocaban las de los políticos. Hubo protestas públicas y en ocasión de una sesión de la Asamblea Municipal, el alcalde Rafael Cano fue agredido por un pariente de su esposa que tenía un negocio conocido en la Playa. Posteriormente, ante el clamor de los vecinos del lugar, el alcalde desistió. En las elecciones de 1968 ganó por una cantidad exigua de votos y en 1972, el jóven Luis Meléndez Cano le ganó unas primarias y tuvo que postularse por el decadente Partido del Pueblo, perdiendo la posición de alcalde.
El siguiente primer ejecutivo municipal hizo varias aportaciones a la Playa Puerto Nuevo de tiempo en tiempo, pero su mayor logro fue comenzar la expropiación de propiedades frente al mar para despejar el área y hacerla más accesible a los ciudadanos, incluyendo la del ex-alcalde de Manatí, Joaquín Rosa, con quien tuvo un momento de amenaza personal, pero igual continuó haciendo lo que se había propuesto. Los negocios en la arena fueron eliminados y muchas de las casas del ala oeste, demolidas. Esa labor de ir eliminando las casas del litoral no ha terminado, aun tu administración ha trabajado con este particular.
Los inversionistas políticos del alcalde Edgar Santana le vendieron sueños y anticiparon regalías personales para que él accediera a ciertos actos con su poder como alcalde. Ese alcalde siempre estaba pensando en el dinero que necesitaría para su próxima campaña y puso dinero de las arcas municipales, cogió empréstitos y apoyó un proyecto para privatizar la Playa Puerto Nuevo y endosar un proyecto de viviendas masivo llamado Playa Hermosa, al este, en la finca de la familia Jiménez, donde estan los principales yacimientos arqueológicos.
Desde el punto de vista económico suponía una inversión económica para el pueblo, pero en realidad era una autorización para que otros ganaran dinero a costa de la libertad de los ciudadanos a disfrutar su playa, pues espacios que se habían liberados para el disfrute, serían ocupados por edificios de concesiones diversas. De esa «maravillosa» idea nacieron las esculturas, que el gobierno municipal compró en exceso de valor y sin utilidad, para luego ubicarlas en algún lugar, como la de la fea ballena antiestética, incompleta y en proceso de oxidación que colocaste al lado de la Casona. Esa cola se la llevó un empleado de Obras Públicas, donde estaban depositadas las piezas escultóricas.
¿A donde voy con este relato? Pues hay otro hecho que la historia nos trae. Luis Meléndez Cano hizo una protesta contra la administración de Edgar Santana en la playa, con una marcha. Es posible que tambien hayas participado o supongo que al menos la habrás endosado, porque nunca la has renegado públicamente. Y se protestaba porque se luchaba porque la playa no se privatizara y que fuera para el disfrute de todos. Comoquiera, allí hizo esa administración los edificios que no sabes que hacer con ellos, según tu propio testimonio en la entrevista de ayer de Noticel. Ir para atrás en ese concepto, es lo que se llama vulgarmente comerse el vómito. No se puede ser tan inconstante. Presumo que no te has dado cuenta de ese detalle.
Estando allí ayer ayer con Carlos Narváez, dijiste que no se iba a vender la propiedad pero lo que sometiste a la Legislatura Municipal incluye la opción de compra. No puede haber una expresión cuando un documento legal tenga lo contrario en su contenido porque lo que vale es la pieza legislativa aprobada, a menos que se enmiende antes de que la apruebes dentro de los próximos veinte días. El proyecto de resolución también tiene una píldora venenosa que no te has percatado. En el mismo se expresa claramente que el propósito del contrato es turístico y comercial. Creo que estas palabras han sido introducidas por error, omisión o exigencia de la parte interesada. Lo que provoca es un posible estado de derecho a favor del arrendatario donde si ellos no logran los permisos, pueden demandar en daños y perjuicios por haberse negociado mediante una falsa representación. Según dices, hay un vegabajeño de apellido Nogueras que posiblemente te inspire confianza, pero te puedo hacer otra historia, que quizás sepas.
El alcalde Santana había recibido el beneficio de inversionistas políticos. Uno de ellos tenía que ver con el contrato de recoger basura. En una reunión en febrero de 2005, le llevaron un contrato hecho por el abogado de la compañía y entre bromas y licor, lo retaron a firmarlo. El, para demostrar su poder y su machismo, lo firmó, pero nunca lo notificó al Contralor de Puerto Rico dicen que porque quería asegurarse la donación a la celebración de su cumpleaños, que por ser una contrato millonario, redundaría en un beneficio personal. La compañía demandó al alcalde y a todos los legisladores municipales y sus esposas en su carácter personal, por incumplimiento. El abogado del alcalde me consultó a ver qué se podía hacer pues «estaban todos temblando».
Inmediatamente lo notifiqué al Presidente de la Legislatura Municipal, Dr. Reinaldo del Valle, quien me informó, luego de indagar con sus compañeros, que no habían sido emplazados, por lo que no había jurisdicción sobre sus personas. Todo parecía una estrategia legal, infundiendo miedo, para que el alcalde se obligara a otorgar el contrato en forma legal a esa compañía. Cuando examiné las alegaciones de la demanda, me percaté que el contrato parecía haber sido hecho por los abogados de la parte demandante y contenía cláusulas que en el derecho municipal y el derecho contractual no se permitían, pues restringían por negociación el poder de las dos ramas de gobierno municipal.
Mi consejo gratis –porque nunca acepté ningún contrato ni remuneración del gobierno municipal, fue que notificaran al Departamento de Justicia la situación. El abogado me indicó que eso no se podía hacer pues sería perjudicial para el alcalde y las personas en su ámbito político. Le aconsejé entonces que se sentara a negociar con ellos un nuevo contrato si los querían retener como compañía de recogido de basuras, pero que no aceptara el contrato como fue redactado, pues era lo que se conoce como leonino contra el Gobierno Municipal y favorable a la parte arrendataria de servicios.
Hay muchos más detalles de esa experiencia, pero no quiero que se pierda la esencia de mi propósito al escribirle esta carta pública. En la noche del lunes, hubo un sabotaje en el edificio de la Legislatura Municipal. Ayer, mientras se conducía la entrevista de Noticel, dos ciudadanos le increparon por lo que entienden que es una conducta inapropiada el disponer de la Casona con este procedimiento. Posteriormente, el activista ambiental Eliezer Molina se presentó y anunció su presencia futura en el lugar. Otra persona recoge firmas para la demolición del lugar. Los medios están preguntando.
Quizás no te has dado cuenta, pero tienes una crisis en su administración. Y todas las personas que se están uniendo a una protesta espontánea, son gente buena y preocupada por el ambiente de paz y belleza de la Playa Puerto Nuevo. No somos tus enemigos, somos tus amigos y admiradores cuando haces las cosas bien hechas.
Tu propuesta no es la mejor. Quizás sea mejor que las otras, pero no es razonable y menos por ingresar arcas al gobierno municipal. Implica traer gente desconocida, entes jurídicos, de los que según Adolfo Krans dice que «no tienen corazón». Los contratos que se iban a hacer en los tiempos de Edgar Santana eran iguales de largo y no implicaban el traspaso de inmueble, sino la devolución del mismo al final de su duración. Pero después de treinta años de explotación, ¿qué quedará, varillas explotadas y una eventual demolición, al costo del municipio? ¿O el agua del mar llegando al portal de la Casona por el efecto natural de erosión?
Quizás estás pensando en la inversión que se pierde, en el factor económico. A lo mejor estás deslumbrado por las propuestas. Yo también las he visto, como las dos propuestas anteriores de 2022 que no aceptaste (creo que porque eran muy ambiciosas) y que a mi no me impresionan. Sé como se trabaja desde una computadora creando mundos imaginarios que sobre la marcha se van disipando propósitos y trazos originales. Esos son pensamientos materiales y le sirven mayormente a los que los proponen, pero no nos sirven para sobrevivir y mucho menos para vivir. Así ha sido en el pasado probado y evidente.
El futuro está en proteger el recurso natural y regresarlo a su orígen. Vuelve a la mesa de trabajo con tu buena fe, sin compromisos y con ánimos de descubrir la Playa Puerto Nuevo del futuro. Hay señales que te están indicando la encrucijada del camino y no la debes ignorar.
Mucha salud y éxito.
