
Por Antonio Arraiza Miranda
Roberto Sierra Enríquez es un músico puertorriqueño nacido en Vega Baja; con un nombre de fama mundial. Sierra Enríquez hace más de 30 años ha triunfado en todo el mundo con sus sinfonías, misas, cuartetos de cuerdas y otras variaciones de la música CLÁSICA. Y escribo clásica con mayúsculas para diferenciarlas de otros ruidos urbanos.
El pasado sábado 2 la Sinfónica de Puerto Rico interpretó La Misa Latina del maestro, una pieza extraordinaria para soprano, barítono, masa coral y orquesta. Toda la pompa de una misa combinados con música y percusión caribeña. Una obra de arte.
El maestro compartió abiertamente su regocijo desde el recibidor , saludando al público al inicio y al final de la obra con el mayor regocijo. Lleno de humildad y cariño; con los pies en la tierra, dotes natural del genio sencillo y orgulloso de su patria. Vega Baja es cuna de un emisor de ruidos que lo ha hecho famoso, Sierra Enríquez sigue dejando huellas en el firmamento de las inmortales de todas las épocas.
Bravo por el maestro.
