Sesenta segundos para reflexionar: Vida

Foto por Rudy

El amor es el principio y el final. Es la palabra más importante de nuestro vocabulario, de la mente y lo que nos mueve.

A esa le sigue la palabra vida, porque el amor es lo que sostiene la vida. Con la influencia de la ley del amor, nace la ley de la atracción. Esta otra nos brinda la cohesión permanente o del tiempo suficiente para que disfrutemos de los valores, la creación de Dios y lo que hace el ser humano y su sentido existencial.

Lo que llamamos vida es un proceso principalmente de dos partes. La que nos trae la conciencia y percepción material dura el tiempo que celebramos con años humanos. La otra es eterna bajo el tiempo de lo que concebimos como Dios, del cual vinimos como una emanación, seguimos siendo parte y al cual retornaremos cuando lo que consideramos como materia se acabe.

Para que el proceso sea perfecto y completo, tenemos que cuidar de la vida. La mente, el espíritu y nuestro entorno tiene que estar en perfecta armonía, como si fuera un pentagrama musical donde todos los instrumentos tienen que estar afinados y dar la nota en el tiempo y la intensidad correcta para producir buena música.

Somos, pues, responsables de nuestro cuerpo, que alberga el amor y la vida. Nadie puede respetar mejor nuestra integridad que nosotros mismos, por lo que la responsabilidad de una vida plena y satisfactoria, productiva y con un propósito recae principalmente en cada uno de nosotros.

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