60 segundos para reflexionar: Día de Reyes

A principios de 1940 mi padre Jimmy Rosario construía juguetes en el Barrio Chico y los vendía en la acera frente a la Tienda Silva de la Calle Betances.

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Como hay día de las madres, de los padres, también hay día de los niños. Ese es el Día de la Epifanía o de los Tres Reyes Magos. La Natividad ó Navidad es una celebración cristiana que viene de otras celebraciones que se llamaban paganas y que precedieron, pero en ese día hay regalos para todos, no sólo para los niños. El Día de Reyes es la única celebración exclusiva para los menores.

Como toda tradición, ha tenido sus altas y sus bajas. En Puerto Rico está más relacionada a España y al fervor por la puertorriqueñidad porque la llegada de Santa Claus se asocia el comercio de Estados Unidos. Esto, como todo en Puerto Rico, ha estado sometido a un debate político desde que hubo el cambio de soberanía y se defendió para luego decaer. Hoy día es una celebración importante para todos, a la que han añadido la actividad de promesa de los reyes, la de los Reyes de Juana Díaz, los repartos de regalos en todos los municipios a todo el universo de niños residentes y muchas actividades dramáticas y fiesteras.

Para mi tiene un significado especial. En el tiempo de la guerra, mi padre Jimmy Rosario construía juguetes de madera en la fiesta de reyes y los vendía enla acera frente a la Tienda Silva de la Calle Betances. Mis padres se casaron en un Día de Reyes y para mi primer matrimonio escogí esa misma fecha. El primer evento hace 74 años, interrumpido en la celebración familiar acostumbrada por el fallecimiento de mi madre en julio pasado. Mi evento personal produjo cuatro hijos, hoy hace medio siglo. No hay duda que esta fecha marca la experiencia, el carácter y afecta la personalidad de todos.

El Día de Reyes, por su impacto en la atención y el amor que recibimos, es importante en el recuerdo de muchos. En algunos, como dice la vieja canción «Los reyes no llegaron» del Trio Vegabajeño no es agradable para el niño que pide amparo. Pero para los que miran a aquellos niños más allá de su espacio y los incluyen con generosidad, la historia cambia.

Como todo, la vida ha seguido y seguirá con estos espacios del tiempo que marcan nuestras historias personales hasta que celebremos la transición de la vida.

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