
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Varias personas me han escrito para preguntarme si es cierto que a los miembros del Partido Nuevo Progresista les está vedado votar en las primarias del Partido Popular Democrático. La contestación es que no, le tienen que respetar su derecho a votar en la primaria de su elección, pero solamente en donde usted quiera ejercer el voto.
Las membresías de los partidos son una ficción jurídica. No hay tal cosa como un registro público de con quien usted simpatiza. De hecho, los registros que abren los partidos son generalmente para reclutar funcionarios electorales, usarlos para pedirles sostenimiento y comunicarle noticias sobre candidatos, actividades, etc.
En Puerto Rico, por quien usted vota es un acto confidencial, libre y voluntario. Es posible que le pidan que usted se afilie, pero la afiliación es simbólica y usted le puede dar término de expiración hasta que ejerza el derecho el voto y lo deposite en la urna. No pueden marcarlo ni impugnarlo y mucho menos intimidarle con acusaciones de ninguna clase.
De hecho, los partidos puede tomar esa información como un referente de su preferencia en un momento dado, pero una vez se sale del colegio electoral usted tiene la libertad de votar en el futuro por los contrarios a los que escogió en ese momento o por el partido, ideal que usted quiera.
Se dice que la propaganda de un candidato contra su rival en el Partido Popular es que «si votas por la candidata no puedes votar en tu partido». También el candidato varón del Partido Nuevo Progresista ha hecho expresión igual. No creo, empero, que sea una expresión machista porque tanto Marcos Cruz Molina como Nixon Rosado lo han dicho en defensa de la integridad de sus respectivos partidos y sus intereses personales en la política eleccionaria. Cada cual defiende sus sardinas.
Esa es una frase genérica que es cierta en la manera que los candidatos pueden prevenir la migración del voto. Eso puede que le convenga a la unidad de los partidos, pero puede no ser conveniente para el pueblo cuando se piensa más en los valores de las personas que en los partidos. Es cierto que no se puede votar en un colegio de dos partidos políticos en una primaria, pero eso es una cuestión de conciencia partidista del elector pues se puede ser, por el tiempo que se quiera, estar en el partido de su preferencia o no estar en ningún partido.
Así mismo, se puede pensar que un precandidato de un partido contrario es mejor que el precandidato de ese partido contrario al que se milita y querer votar por quien uno cree que lo hará mejor entre ambos o si se trata de un voto castigo, votar por el que es contrario al que uno no quiere que sea candidato ni eventualmente tener la oportunidad de ganar.
Pero no se enrede en los vericuetos legalistas ni fundamentalistas de los partidos. Vote por quien usted quiera. Las constituciones, leyes y reglamentos se lo permiten. Lo único que necesita es la tarjeta electoral. Si quiere atender al llamado de fidelidad de los partidos, vote en el colegio de su partido. Si se siente atraído por otros candidatos de otros partidos o quiere ejercer su aportación personal para que salgan o no salgan electos, escoja su colegio personal ese día. Nadie se lo impedirá.
