
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Desde el año bicentenario, los maestros, algunos de ellos pertenecientes al Comité Bicentenario, se involucraron en el estudio de la historia vegabajeña. Hubo entonces una efervescencia por investigar y divulgar nuestro pasado y nuestras personalidades.
Para satisfacer la demanda de información que le solicitaban maestros y estudiantes, especialmente en imágenes, mi padre preparaba, primero en fotocopia y luego más elaborado con una cubierta de plástico y permanente, lo que conocíamos como tarjetas de la historia vegabajeña, en las cuales había sobre personas, lugares, objetos, hechos históricos y otros temas, las cuales los estudiantes obtenían a un precio módico muy cercano al costo, porque se hacía como un servicio público. Generalmente las tarjetas medían 2″ X 3″.
Había quien las coleccionaba, otros las incluían dentro de sus trabajos escolares y en algunos salones, habían grupos de ellas en los tablones de edictos y paredes. Se obtenían en Fotografía Rosario y mi padre, anticipadamente, hacía muchas copias de cada una para satisfacer la demanda en tiempo escolar.
Algunas de ellas tenían una foto que le tomó mi padre a Adrián Santos Tirado con una información mínima sobre su vida. Hay varias versiones y distintas fotos, pero la de arriba es una de ellas. Con acciones como esa, mi padre ayudaba a difundir la historia vegabajeña y el saber de que nuestro pueblo tenía unos héroes culturales entre nosotros.
