
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
(Publicado originalmente el 29 de marzo en el Archivo Virtual de la Historia Vegabajeña)
Me han enviado este anuncio sin pie de imprenta ni nombre de la persona o grupo creador. La intención es noble pues la persona que se quiere honrar con esta acción, el querido amigo David «El Gallo» Rodríguez, es precisamente quien nos ha hecho sentir orgullosos de su labor deportiva por muchos años.
Pero el parque, cuyo uso no se limita a la pelota AA cuando ha estado disponible, tiene un nombre desde hace cerca de siete decadas, que es el de Carlos Román Brull.
«Calin» Román Brull fue muy apreciado por los Vegabajeños y aunque era deportista, en su corta vida no tuvo oportunidad en desarrollarse plenamente y establecer marcas o presencia deportiva memorable. Creo que es una razón por las que no ha sido exaltado al Salón de la Fama del Deporte Vega Baja y hasta donde sé, nunca se ha presentado una propuesta de exaltación. Es, sin embargo, un héroe de guerra del Regimiento 65 de Infantería que mantuvo en vilo al pueblo desde su muerte en el conflicto en Corea hasta que su cuerpo fue velado y finalmente sepultado en Vega Baja.
Pretender quitar un nombre a una estructura no debe ni pensarse. Ya tenemos bastante con lo sucedido con la Escuela Padilla y la torpe sustitución con otro nombre importante y querido de nuestra historia. Eso nos dividió cómo pueblo.
Aún nos pudiera trividir este asunto del Parque si en competencia con el nombre merecido de El Gallo se sugieren además los nombres de Juan Igor Gonzalez o el de Iván Rodríguez. Fuera de sus tarjas en el Salón de los Inmortales del Deporte y un campo de bateo y sus fotos en el Museo Casa Portela, no hay calles ni edificios que recuerden sus nombres.
Esos cuatro vegabajeños son de lo mejor calidad de personas que merecen nuestro reconocimiento continuo pero preciso, sin controversias y sin quitarle honores concedidos a uno para dárselos a otros. El Gallo ciertamente merece honores en vida que no sean controversiales de saque y que podamos recordarlo eternamente como el caballero que ha sido siempre y el deportista excelente que nos ha dejado tantas emociones y que admiramos.
