Bad Bunny: el fenómeno de Vega Baja que en 10 años ha conquistado el planeta y eclipsado a los grandes

Benito Antonio Martínez Ocasio durante la presentación en la Playa de Vega Baja en el 2016 y al lado, al recibir sus tres Grammys el pasado 1 de febrero de 2026.

En verano de 2016, un joven del barrio Almirante Norte de Vega Baja, ataviado con ropa blanca, tipo traje de Iyawó, y calzado dorado, aprovechó un espacio entre banda y banda en una improvisada tarima frente a la abandonada ‘Casona’ de la Playa Puerto Nuevo, para darle rienda suelta a sus líricas, sin saber que poco después estaría en la cima del mundo.

Yo me encontraba allí sentado, con una buena copa de vino, esperando la próxima puesta en escena, y fue cuando mis oídos comenzaron a sangrar. Sí, fue horrible y no lo puedo negar.

Sus canciones eran puro ‘trap’, pero del más ‘underground’ que se puedan imaginar. De ese que ultraja los oídos más afinao’s, y cuyas letras dibujan crudamente todo, incluyendo el maleanteo y la sexualidad. ¡Ay mi madre!. Qué bajón de nota. 

El joven en tarima y rodeado de chamacos de su edad y menores era Benito Antonio Martínez Ocasio, un chamaquito al que curiosamente vi varias veces trabajando hasta de ‘bagger’ en el supermercado Econo del pueblo, vistiendo su chalequito rojo, y que en ese momento utilizaba ese trampolín musical del género trapero -que estaba más pegao que el chicle bomba- para iniciar un viaje astral que jamás imaginó.

Era 2016, y ya en 2017, Benito estaba en boca de todos. Un día hasta tremendo bayú formó en la playa montado en un flotador gigante con forma de flamenco. Allí estaban todos sus panas. Incluyendo a su inseparable amigo Yanthony Oliveras, su mano derecha, y a quien también vi trabajando en el negocio Padillas Pizza de Vega Baja (de donde sigo siendo asiduo cliente).

Estos chamacos iban a todas. No tenían miedo al fracaso. Se lo arriesgaron todo, y aunque esas letras de inicio, no eran del agrado de aquellos que, como yo, le sumamos varios años más, este muchacho, hijo de un camionero, hizo lo que realmente le dio la gana.

Para sorpresa del mundo, su tono de voz, que para mucha gente en las redes no era canción, se convirtió en un sello muy original, que le permitió de la noche a la mañana y con la magia de las redes sociales, ser nombrado Artista Latino de Año por Billboard durante cinco años seguidos (2020-2024). 

Precisamente, fue cuando empezó a salirse de ‘trap’ con el que se abrió puertas, para darle paso a un estilo y composición original con temas de a diario. Así logró el álbum YHLQMDLG que estuvo por 70 semanas consecutivas en el número uno de la lista de los Top Latin Albums. Sendo hit.

Así mismo en 2020 estableció el récord mundial de reproducciones en Spotify con la friolera de 8,300 millones.

Benito, saltó del escenario, a la pasarela, del ring de la lucha libre más prestigiosa del planeta (WWE), y hasta posó para la revista Playboy. Y todo lo hizo magistral, y siendo el mismo chamaco de aquel verano de 2016 que cantó en un templete frente a la ‘Casona’.

Sus éxitos no se han detenido y en el 2025, logró una residencia de conciertos en Puerto Rico que le inyectó a la Isla más de $400 millones. Si les preguntan a los comerciantes, siempre dirán que en el 2025 hubo un antes y un después de Benito. En la isla entera.

Hoy, este muchacho, que es conocido hasta en los Himalayas, exestudiante de la Escuela Juan Quirindongo Morel, de Alturas de Vega Baja, y que cursó varios años en mi alma mater, el Departamento de Comunicación Teleradial de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo (UPRA), se ha convertido en el artista latino más escuchado del planeta.

Pero mejor aún, ha puesto a su patria, sus costumbres, su música y su cultura en boca de todos. Hasta al nativo sapo concho lo ha hecho famoso y en todo el mundo; ya todos quieren usar una pava, símbolo de nuestros icónicos trabajadores de la caña, gracias a Benito.

“Un verano sin ti” fue el principio de su obra dorada, pero “Debí tirar más fotos”, se ganó el premio de la corona. 

El domingo 1 de febrero, en Los Ángeles, California, sentado solo en una butaca, vestido de diseñador de alta gama, vio con lágrimas como el trabajo que ha venido haciendo con el corazón y las líricas, de un “Baile Inolvidable”, con sabor de “Pitorro de Coco”, que lo llevó a dar una “Weltita”, hasta “Nuevayol”, con influencias de house, salsa, bomba, típico, bolero y reguetón pal “Turista”, hicieron que su disco «DeBÍ TiRAR MáS FOToS» ganara tres estatuillas de gramófono dorado en los Grammys.

Benito ganó ‘Álbum del Año’, “Mejor Interpretación Global” y “Mejor Álbum de Música Urbana”, eclipsando los trabajos de sus ídolos ‘Mayhem’, de Lady Gaga, o ‘Swag’ de Justin Bieber.

Desde ese podio y ese poderoso micrófono también hizo patria al criticar a sus anchas las intervenciones migratorias del ICE y el principal capo norteamericano, Donald Trump. Lo hizo, como una vez dijo el exalcalde de Vega Baja, Luis Meléndez Cano, «sin miedo y con coraje».

Bad Bunny, el mismo que grabó “Monaco” con Al Pacino, y también ha brillado en varias cintas cinematográficas, vivió un momento que jamás olvidará, en donde el mundo de la música se rindió a sus pies, en loas, aplausos, respeto, y allí, sin dudas, recordó entre lágrimas con nobleza aquellos primeros pasos que algunos como yo vimos y que hoy atesoramos. 

Benito Antonio Martínez Ocasio recogió en California los frutos de su trabajo arduo, y la cereza del pastel será el domingo 8 de febrero, cuando encienda la fiesta más maravillosa que se haya podido ver en la historia de las Fiestas de Medio Tiempo del Super Bowl y eclipse otros eventos fomentados por una gobernanza que lleva de cabeza a la nación. Lo mejor está por venir. Y es gracias a Benito, el chamaco de Vega Baja, para el mundo. 

PD. Hace unos meses, mientras esperaba por escuchar la presentación de Viva Nativa en la Playa de Vega Baja, subió a escena un traperito que me rompió los tímpanos y me recordó a Benito. Pero esta vez, yo lo tomé con calma, le saqué un par de fotos, le felicité luego y pensé: “Quién sabe, quizás este pudiera ser otro conejito”.

(Estoy muy seguro de que mi querido tío Thomas Jimmy Rosario Martínez disfrutará en el cielo este artículo más que yo. También fue un gran fanático de Benito. En honor a él).

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