
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Esta fotografía pertenece al álbum familiar de Roberto Rivera Arocho, porque se trata de la matriarca que dió a luz varios seres de excelencia, incluyéndolo a él. Parece que tiene en sus brazos a un niño, pero no lo es. Lo importante es que por el paso de los años, aunque su mente tal vez no le permita distinguir un muñeco, su ternura y amor es la misma. No ha cambiado.
Para mi, esta es una de las mejores fotografías de Robert, porque ha captado el alma hermosa de su progenitora. Cualquiera puede retratar un objetivo y hacer maravillas con su arte, pero pocos trascienden el mundo material y retratan la esencia espiritual.
