
Por Vicente Cabán (como lo contó a Francisco del Río)
Pensé que la etapa de hoy desde Caldas de Reis hasta Padrón iba a ser un pasito. Comencé a caminar a eso de las siete de la mañana y aunque la temperatura era de solamente 51 grados el viento cortante hacía que se sintiera más frío que lo que mostraba el termómetro. Así se mantuvo toda la mañana sin indicios de que nada cambiaría. Por primera vez en 27 días tuve que mantenerme con mi jacket puesto durante toda la caminata. A pesar del esfuerzo para subir las pendientes no lograba subir la temperatura en mi cuerpo por mucho.
El recorrido fue mayormente por carreteras, pero una que otra vez me dirigía a alguna parte del bosque dándole un toque de color a la via.
Al completar los 24 kilometros para llegar a Padrón eran apenas las 11:30 de la mañana. Al cruzar el puente del río Ulla invité a mi amigo argentino, Lucas, a tomar una cerveza en un café cerca del rio el cual había visitado antes durante mi primer camino portugués.
Después de la cerveza me sentí con mucha energía y decidí continuar el recorrido por otros ocho kilometros. Al final del día terminé caminando unos 32 kilometros y esto me puso a solo 15 kilometros de Santiago.
Demás esta decirte que las emociones comienzan a alterar mi cuerpo y la ansiedad me traiciona. En el albergue todos nos sentimos igual y para calmarnos decidimos celebrar con una cena comunitaria. Tenemos un amigo italiano que será el chef para esta ocasión. Mi contribución es una botella de vino y ayudante de cocina.
Hoy estamos en familia y nos consolaremos ofreciéndonos apoyo, pero aun así va a ser difícil conciliar el sueño. Ya huele a Santiago y es difícil poner nuestros pensamientos en orden. Un abrazo desde acá.
