
(Como me lo contó el Lcdo. Antonio (Tony) Arraiza hace cuchucientos años)
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
En Vega Baja había un tipo inteligente y útil que se daba cuatro palos y se transformaba en un turba indeseable y problemático. Continuamente era llevado por el delito de alteración a la paz ante uno de los dos jueces y lo instruían de cargos y guardaban por días o meses.
En una ocasión lo llevaron ante el juez José Pagán y cuando el policía le hace llegar los proyectos de denuncia, se le queda mirando a Sarito, que es como le decían, y le pregunta: «Oiga, Rosario, aquí dice que usted expresó dos veces que el juez de Vega Baja era un hijo de la gran puta. Aquí tenemos dos jueces. ¿A quien usted se refería, al juez Pesquera o a mi?»
Y el imputado, que posiblemente estaba en medio de una resaca, se le quedó mirando y le contestó: «Con mucho respeto, su señoría, si fueron dos veces lo que el guardia escribió en esos papeles pues fue una para él juez Pesquera y otra para usted».
El juez, evidentemente molesto, gritó: «Con causa. Alguacil, ingréselo inmediatamenteeeeeee…»
