Sin conjeturas, pero con preguntas: Nombres que se dan a lugares públicos

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Ayer martes los historiadores Luis Mejías, Elmer Gautier y el suscribiente fuimos convocados por el alcalde Marcos Cruz para una reunión con el Director del Centro Histórico de Vega Baja, Iván Pagán. El propósito fue entregarnos el borrador final del contenido de una información para nuestra revisión y comentarios. Se trata de la parte sustantiva de la proyectada Sala del Deporte de Vega Baja que pudiera estar lista, si no hay inconvenientes, para diciembre de este año. El documento que se nos entregó, que fue mayormente producto de los trabajos de la misma comisión que el creó, debemos estrudiarlo y remitirle nuestras observaciones en diez días.

El deporte es una actividad humana importante de nuestra historia. Cuando extendemos nuestra apreciación pasada y futura, no hay actividad que una más a nuestras familias, a nuestro pueblo y los temas que nos dividen como la política y la religión que esta ciencia y arte que a la vez es recreación y espectáculo. NInguna historia de un pueblo será completa sin que contemos lo que se hizo para contener la tensión generada por las demás cosas de la vida, siendo un deportista aficionado o profesional o meramente un espectador emocional.

Además del deporte y considerando que el tema de los nombres que se dan a instalaciones y lugares públicos es una preocupación del alcalde Cruz pues algunas pueden ser controversiales y de gusto o disgusto por los ciudadanos, el escucha peticiones de cómo debieran nombrarse los lugares. Pero más allá de pensar en un nombre o el otro, muchas veces igual de meritorios, planteó soluciones eclécticas para satisfacer las opiniones e intereses de personas y grupos. No voy a abundar en nombres particulares discutidos, porque no era el propósito decidir lo que le corresponde a la administración que el dirige junto a la rama legislativa local.

En lo que coincidimos los historiadores frente al Alcalde y al Director es que nombres oficialmente establecidos no deben ser sustituidos. Ya este pueblo vivió el drama no resuelto de la Escuela José Gualberto Padilla con el nombre de una distinguida educadora y mujer importante de nuestro Pueblo, Brígida Alvarez. Y ha habido otras situaciones cuando personas con motivaciones personales, familiares, políticas y hasta económicas promueven cambios porque no entienden ni saben las luchas del pasado de los ciudadanos de cada época por honrar la gente distinguida y querida con las que convivieron.

Otro aspecto es que en la selección debe haber un criterio de evaluación objetivo, fuera de pasiones, valorando los hechos de su vida y que cuando haya más de un candidato poder comparar las fuerzas y debilidades de cada una. Nombrar debe ser un ejercicio que dure permanente, no sujeto a los vaivenes de los políticos que podrán decidir, aunque no deban, cambiar la designación.

El proceso de nombramiento es una exaltación a otro nivel donde domina el mundo de las ideas. De tantos nombramientos hechos, a la luz de la valoración presente, quizás creamos que tal merecimiento ya no debe serlo más. En nuestro pueblo a veces se ignora que muchas calles se han cambiado de nombre. Luis Muñoz Rivera, José Julián Acosta y Ramón Emeterio Betances no fueron nombres que se pusieron desde el principio, Antes se llamaron Tres de marzo, Palma y Comercio (y otros nombres más). Y las calles transversales de sur a norte se llamaban avenidas con un número ascendente de este a oeste. La escuela de Pugnado tambien una vez se llamó Lino Padrón Rivera por un breve tiempo que el Partido Socialista rigió localmente.

Los cambios, sin embargo, necesitan ser un ejercicio de prudencia. En repúblicas dictatoriales como en la era de Trujillo y el comunismo de la Unión Soviética se pusieron nombres políticos a capitales y municipios para significar a sus pensamientos políticos y sus inspiradores humanos. Eso, en cualquier lugar, se llama abuso de poder.

El pensamiento del alcalde, según lo discutimos ayer, es la cautela. Está consciente que habrá de tomar decisiones sin lastimar los recuerdos de la historia de quienes han vivido con el honor de que un familiar haya sido exaltado con una mención pública y parece que está pensando en que nuestro pesado sea auténtico, sin coartadas como escribía el historiador Gervasio García y sin conjeturas.

Las preguntas en esta ocasión van al pueblo, para saber lo que quiere. Hay que estar atentos hacia donde nos lleva la ola.

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