60 segundos de reflexión: Justicia

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Tenía un suegro que en forma jocosa pero con mucho orgullo me decía que la justicia sólo existía de apellido y claro, Justicia era su apellido. Pero en su expresión había algo de cúan frustrados nos sentimos con la justicia terrenal y a veces, incomprensivos con lo que interpretamos como «justicia divina». Es pues, nuestra percepción de que no se es justo de alguna manera, con los acontecimientos que pasan.

La historia nos muestra que el término justicia ha tenido distintas acepciones. Hasta el determinismo cree que ya todo está en un plan divino y que todo lo que nos pasa ya está trazado con anterioridad y que no podemos cambiar el curso de los acontecimientos. La justicia histórica fue de lo más subjetiva a los experimentos con el contrato social haciendo una estructura gubernamental en que una personas ajenas tendrían una venda en los ojos como la diosa para no ver a quien se le daba la razón, en el supuesto de que una sola persona o facción la tendría, a excepción de las decisiones del Rey Salomón, que eran sabias para provocar un mejor acuerdo que un gran pleito.

La justicia no es absoluta ni tenemos porqué endiosarla o tener fe en ella. Mientras seamos humanos defectuosos los que la impartemos, nuestra boca y nuestro corazón siempre tendrá juicios previos que no la harán efectiva. Es un mal necesario que tenemos que asumir y se anticipa que será peor cuando las computadoras lo decidan todo, si eso alguna vez ocurre. Ya bastante nos incomoda cuando no podemos acceder a un ser humano y nos ponen una contestadora automática, un buzón de mensajes o un interminable cuestionario electrónico.

Creo que el secreto de lograr la justicia que anhelamos es la que se origina en nuestro corazón de buena fe, que no daña a nadie, que le damos continuidad y que si nos equivocamos, nos da la oportunidad de rectificar. Tener un gran sentido de justicia en nuestro corazón y nuestra mente provoca resultados inmediatos, efectivos y aleccionadores y nos eleva a otro punto de existencia con la conformidad que nos da este nuevo estado de consciencia. Requiere que seamos buenos y que tengamos mucha paciencia, para que las cosas tomen el curso correcto.

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