Vicente, el hijo del «sordo» escribe sobre Michael Cantellops

Por Vicente Cabán

Por aquí les dejo una anécdota del borrador de mi autobiografía, EL CAMINO.

“En cierta ocasión las olas del mar estaban sumamente altas y me aventuré con un amigo de nombre Michael Cantellops, quien tenía un pequeño bote el cual era muy rápido, a desafiar las rompientes olas. La idea era posicionarnos cerca de donde se formaba la cresta blanca cuando la gigantesca ola estaba a punto de romper, para que nos envolviera y nos arrasara con todo y bote. En el último minuto salíamos disparados casi debajo de la blanca ola para escaparnos de ella. Ese día en particular era domingo y teníamos un numeroso público el cual estaba muy alterado por las peripecias que hacíamos.

A gran velocidad salíamos casi debajo de las rompientes y ya habíamos escapado en varias ocasiones a las imponentes olas. Cuando nos disponíamos a hacer el último recorrido, sabiendo que teníamos poca gasolina, el motor se apagó y quedamos a merced de las grandes rompientes. Entramos en pánico tratando de encender el motor el cual no respondía. No fue hasta el último momento que noté que la manga de gasolina se había zafado y no estaba pasando combustible hacia el motor. Frenéticamente tratando de conectar la manga a Michael se le zafó de las manos, pero yo pude saltar a tiempo para conectarla y bombear combustible a la maquina mientras mi amigo, usando una cabuya como iniciador de arranque, trataba de encender el rebelde motor.

Al último momento, la máquina arrancó y apenas pudimos salir de la cresta del marrullo que ya casi nos estaba arropando. Aunque cerca de ser cubiertos por la gran ola, a toda velocidad, nos pusimos a salvo mientras alcanzábamos a oír los gritos, aplausos y vítores de nuestros espectadores que estaban nerviosamente observándonos desde la orilla.”

Descansa en paz amigo mio.

Un comentario

Deja un comentario