60 segundos para reflexionar: sentido de pertenencia

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Pertenecer nos brinda un espacio. A veces, eso es pura percepción. Otras veces, es real.

Si somos parte de un ambiente favorable, seremos más felices. Por eso, el ser humano vegabajeño de nuestros tiempos es más nómada que sedentario. Es difícil aun en el mismo pueblo, que vivamos en el mismo lugar en que nacimos. Nos gusta lo nuevo y cuando tenemos la oportunidad nos vamos, nos mudamos buscando salir de lo que ya conocemos y no nos satisface.

Los vegabajeños hemos venido de todas partes del mundo y nos mudamos a otros lugares con frecuencia. El nacer y vivir sin consciencia en nuestra niñez no nos da el ancla suficiente para arraigarnos pero la buena y favorable interacción social es lo que nos permite quedarnos.

Los aborígenes no tuvieron muchas opciones, a menos que se escaparan de sus amos. Los negros esclavos tuvieron que esperar un cambio en el derecho para poder ir saliendo de su vida de limitaciones y de poco libre albedrío. La distancia entre la madre patria en tiempo de la dominación española y con otros lugares de trabajo durante la de Estados Unidos hacía más fácil la adaptación en esos lugares, que el regreso.

Los vegabajeños somos producto de la inmigración y la emigración, pero lo único que tiene en común el vegabajeñismo de allá y el de acá es la historia, la cultura y las vivencias que obtenemos de nuestro sentido de pertenencia.

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