Por Thomas Jimmy Rosario Martinez
En orden de la atención que debemos prodigar en nuestras vidas está primero nuestra persona, los seres humanos más cercanos, que son los familiares, los vecinos, la comunidad, Vega Baja, Puerto Rico, Estados Unidos y el resto del mundo.
Algunos le llaman patria a la comunidad cultural a la que pertenecemos, aunque a veces se confunde con el concepto de nación, tema para otra ocasión. Pero hay otra patria, pequeña físicamente pero indefinida por su grandeza, que es la patria chica.

La primera vez que supe sobre «patria chica» fue en un escrito del historiador vegabajeño Luis de la Rosa y se refería a Vega Baja. Desde entonces lo he tomado prestado pues también lo he encontrado en otros escritores.
La patria chica es fuente y motivo de inspiración en todos los órdenes de la vida. Es un amor platónico que tenemos a un concepto que por medio de la actividad humana nos hace sentir y vivir y alimenta a nuestro sentido de pertenencia.
