
Por Vicente Caban, «El hijo del Sordo»
La última vez que vi a Michael fue cuando saqué a mi papá del asilo, donde se encontraba, para llevarlo a pasear a Cibuco.
Michael había llegado de pescar y tenia un sinnúmero de langostas en el bote.
Cuando vio a mi papá le gritó con cara de asombro: “Sordo”. Y corrió donde él para darle un beso.
En lugar de darle un beso, mojado como estaba, lo abrazó y le dio varios besos.
Parecía un niño pequeño besando a su papá que llegaba de viaje. Lamento mucho no haber sacado fotos de aquella escena tan tierna.
Descansa en paz amigo Michael.
