
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Los niños y jóvenes necesitan orientación para su formación, pero todos necesitamos consejos. Afortunadamente, aunque no lo internalizamos mucho, nuestras necesidades las suplen los profesionales de la salud como médicos, sicólogos y siquiatras, los servidores de la salud alternativa y si son asuntos legales un abogado, si es educación un consejero y si se trata de problemas espirituales un sacerdote, ministro y otros. Hay consejeros hasta para las jóvenes que participan en concursos de belleza y el funerario o el tanatólogo pudieran ser también importante ante nuestro fallecimiento o en el camino al duelo.
Todos necesitamos aconsejarnos independientemente de nuestra edad, porque no lo sabemos todo. Pero aun los que hemos estudiado profesiones, como en el caso de los abogados, se dice que un abogado que se defiende a sí mismo tiene a un tonto por cliente. No es fácil, aun para los que estudiamos profesiones, aconsejarnos a nosotros mismos pues tendemos a perder objetividad en nuestra valoración de los problemas y las soluciones. Además, no somos especialistas en todos los temas como para prescindir de un tercero que pueda ver todo desde otra perspectiva y pueda ser más efectivo.
No importa nuestra edad, otra visión del que sabe, no nos vendrá mal. Podremos recibir elementos que no tenemos o a los cuales no les damos importancia, para dar con el fin de nuestras angustias o problemas.
