¿Debe el gobierno municipal suspender las actividades pendientes para el resto del verano? Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Después de una batalla que perdió contra Simon Bolívar, se nombró gobernador de Puerto Rico al español Miguel De la Torre. El fue un buen gobernador en muchos aspectos, pero más se conoce por implantar su filosofía de «baile, baraja y botella, pueblo que se divierte, no conspira».

He sido consistente al paso del tiempo que los excesos causan desorden. Nadie puede controlarlo todo. En una afluencia calculada de siete mil personas en la orilla mermada de la Playa Puerto Nuevo, es escenario de accidentes, encuentros violentos en personas, daños a la fauna y flora marina, contaminación del agua y del ambiente y algo que no se ha dicho pero que está latente y es real, que es el saqueo y daño de yacimientos arqueológicos en la costa.

La preocupación por el orden en nuestro pueblo siempre ha sido una preocupación de los gobernantes. Y se ha enfocado principalmente en los cuerpos de agua, que son vitales. Y vitales significan que son indispensables para la vida.

La Playa Puerto Nuevo era una productora de vida. Cuando era niño veía temprano en la mañana miles de sardinas brillar con su plateado característico brillando al contacto con los rayos del sol. Estas sardinas eran capturadas para atraer más peces, por lo que eran la materia prima de los pescadores. Sigue siendo la principal fuente de ingresos de pescadores, cuando la condición del mar lo permite.

Antes, personas como el asambleísta municipal Antonio López había denunciado en 1944 la extracción ilegal de arena en el camino (luego carretera 686) a lo que hoy conocemos como Sandín. En otro lugar de agua dulce en Algarrobo, el padre de Felisa Rincón de Gautier también se querelló de que llevaban animales a beber agua y dañaban los acuíferos. Antes que eso, por acumulación de aguas y su contaminación por la pudrición de materia, hubo la epidemia del cólera que diezmó la población al extremo de que hubo que crear un cementerio para coléricos donde está el parque atlético de Vega Baja. Sobre esto último nuestro compañero Carlos Ayes dio una conferencia con información de fuentes primarias.

Hay quien dice que las aguas que discurren se limpian a sí mismas. En parte tienen razón porque la mente divina tiene remedios para todo, pero no hay fórmula mágica para que eso se realice rápidamente. Hay que esperar el tiempo de Dios para que la naturaleza actúe en el reloj etéreo.

El ser humano decide muchas cosas, de acuerdo con sus intereses particulares. Los grupos de personas presionan a los seres humanos que tienen el poder, para que actúen también de acuerdo con sus intereses particulares. Estos se ven obligados por el miedo a perder su voto, si son funcionarios elegidos. El alcalde de Vega Baja está en el medio de intereses particulares y está actuando como Miguel de la Torre. Quiere complacer a todos.

Pero como también he dicho antes, quiere abarcarlo todo. Quiere usurpar todos los campos establecidos, incluyendo la comunicación con las pretenciones de «Vega Baja te Informa», como hemos ejemplificado antes. Pero hay más que no es menester mezclarlo en este momento con el asunto de la menosvalía que le está dando a la playa Puerto Nuevo con su insistencia de celebrarlo todo allí.

Si es iniciativa creada por su ego, no está correcto. Y si alguien lo asesora políticamente, está en la etapa de colusión de realidades. Su asesoramiento, es pues, muy pobre. Debe despedir a sus asesores. Mi imágen de él todavía sigue siendo la de un hombre honrado y de verdad preocupado por su pueblo, pero en guerra avisada no muere gente. Es el principal responsable de la crisis que tuvimos el 4 de julio, como hemos dicho, por una política equivocada. No queremos decir que se lo dijimos, pero se lo dijimos. Como dice el boricuazo, perdona el lucimiento. Ha tenido once años de gabela para crear soluciones a esto y lo que ha hecho es complicarlo.

Un error político táctico de Luis Meléndez Cano fue cerrar las calles y aceras del pueblo de Vega Baja para dramatizar que habría obra para hacer en la próxima administración en la que él no estaría porque no era candidato. Contrasentido. Eso, sumado a las acusaciones federales, causó molestias en los ciudadanos cuando tenían que caminar por las calles en trabajos que ni siquiera habían sido diseñados. Su sucesor político perdió en 2004 con la derrota más grande que recibió el Partido Popular, mayormente ganando y siempre eligiendo a su alcalde desde las elecciones de 1940. En las elecciones de 2008, Luis volvió a perder en medio de objeciones por su candidatura de un sector del PPD local.

El actual alcalde Marcos Cruz Molina se benefició de los desmanes y ambiciones ilegales del primer alcalde PNP, su procesamiento judicial y su eventual ingreso a la cárcel. La situación de ambición desmedida hizo que el próximo alcalde creyera ser dueño de los empleados municipales y de su sueldo, pidiendoles que destinaran una parte al partido para asegurar su sobrevivencia, por lo que también fue convicto por delitos de corrupción. Como consecuencia, el Partido Nuevo Progresista, que una vez fue mayoría, ha perdido estrepitosamente en las elecciones locales como nunca desde entonces, por un pueblo que decidió emitir un voto de castigo a un partido político por los errores de sus funcionarios. Esto, en el plano espiritual, se llama karma colectivo.

La filosofía del gobierno municipal de Marcos Cruz Molina es al estilo de Miguel de la Torre. Eso conlleva, cuando hay muchos actores, a la desobediencia y al desorden. Anoche en Jugando Pelota Dura, echó la responsabilidad a otras agencias pero se le olvidó que tradicionalmente el 4 de julio es una fecha de gran afluencia de personas y él invitó a todo Puerto Rico para que viniera a Vega Baja. Se les olvidó o no quiso decir que el agua no estaba apropiado para el baño de acuerdo a las pruebas de calidad que se le hicieron los días anteriores y de que no podría controlarlo todo.

Pueblo que se divierte, no conspira. Pero si la diversión es violenta, habrá mucha gente incómoda, especialmente los que habitan todo el año en Vega Baja en que no pueden disfrutar su playa en paz, porque el alcalde ha tomado malas decisiones y ha propiciado el hacinamiento.

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