
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Cuando era niño, pensaba que la Playa Puerto Nuevo era ilimitada. Una de mis primeras fotos es pasar -dije pasar y no posar- desnudo en una balsa. Para entonces la orilla era honda y las olitas intimidantes. Recuerdo que me trincaba todo cuando mis padres me acercaban a la parte mas baja.
Poco a poco fui conociendo todo el entorno, sus dimensiones, sus épocas de baño saludable y también cuando la piel se me quemaba o se arrugaba por el exceso de tiempo en el agua. Cuando aprendí a nadar, también aprendí a sumergirme hasta que tuve que ponerle a mis espejuelos una tira de goma para usarlos pues no veía nada debajo del agua. No había placer más grande que tirarme desde una de las rocas hasta que cuando caía plano me daba quemazón en el pecho.
En una ocasión, una aguaviva me depositó su ácido entre las piernas y en otra un erizo de la peña se clavó en dos dedos de los pies. Cuando el Ocean Eagle se encalló en San Juan fui víctima de embarretamiento de mis pies con el aceite o grasa de petroleo que no salía con nada, por lo que tuve las uñas negras que de la verguenza las escondía poniéndome medias y unos tenis viejos para bañarme. En otra ocasión me dediqué a recojer bombillas de un aparente cargamento de un barco que parece haberse hundido.
Vi marejadas destruir casas. Me apenó cuando Don Pepe García fue llorando a la Fotografía Rosario buscando a mi padre para que retratara su casita de ensueño que le llevó parte de su casa, sus libros y poemas y la de una anciana cerca del bar Corona, sembrada cerca del «Mar muerto». Vi reconstruir y desaparecer hogares y negocios que la marea se llevó o destruyó.
Por otra parte, nuestra playa vegabajeña fue el motivo de la carátula de un disco del Trío Vegabajeño y de otros artistas. «Salsa, Timba y Son» de Egui Parado también honró el divino lugar playero. También el principio del tema del Vegabajeño que menciona «la Playa de Vega Baja» es más conocido que el mismo himno oficial porque por años Fernandito Alvarez la cantaba como introducción a sus espectáculos y programas de radio.
El paisaje, que es favorito para retratar en todos los días y horas del año, ha sido objeto de bellas pinturas y de extraordinarias fotografías por Robert, Luigi, Eddie, Musin, Edgar, Edgardo, Maray y otros contemporáreos además de mi padre en el pasado, muchas de las cuales las presentamos en nuestras secciones del tiempo o individualmente bajo Lente Urbano, de forma diaria. Sus interioridades, como su fauna y su flora, nos la muestra de tiempo en tiempo el ambientalista Abimael Malpica desde su espacio en Facebook Cuidemos Nuestro Ambiente y que reproducimos en esta publicación.
Estamos comprometidos con la conservación de la Playa Puerto Nuevo, porque sabemos que es limitada y necesita nuestra mente y acción. La misma naturaleza se encarga de conservarla, pero el peso de la civilización la hace cada día menos apta porque todo lo que pasa en el mundo, como el efecto mariposa, le afecta.
Pero con el efecto vegabajeño podemos hacer nuestra parte para bregar con esa limitación y brindarle más años de vida. No se olviden que en la playa, su arena respira y el agua la nutre, produciendo más vida que se multiplicará… solo si queremos y nos ocupamos, como padres y como hijos de ella.
