60 segundos para reflexionar: Escribir

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hemos recibido muchos mensajes de solidaridad en ocasión del fallecimiento de mi madre, lo que agradecemos de lo profundo de nuestra alma, pues en esta experiencia, con tanta compañía, no hemos sentido la soledad que usualmente sucede a la pérdida.

Los momentos más críticos que pasé en los pasados días han sido cuando los demás se han quebrado. He llorado por el dolor de ellos, porque por Yuya no lamenté nada en su vida ni en su muerte. Vivió la vida correctamente, como ser humano imperfecto purificado y así ha hecho su transición. De eso no tengo dudas.

Tampoco tengo dudas que mi momento de reflexión más profundo fue cuando ayer escribí La presencia en la ausencia y del cual he recibido también tantos acercamientos. Me sumí como usualmente, concentrándome en lo que iba a escribir. Ahí bajaron las primeras lágrimas de muchas que tuve en esos veinte minutos que le dediqué. Repasé su vida y nuestra relación de beneficio con ella, pero no pude pensar lo que iba a escribir. Algo me dictaba lo que ponía en la computadora, pero no lo podía racionalizar. Cuando terminé de escribir no recordaba lo que estaba impreso, pero eso nunca me había pasado en mi vida. Salió sin el filtro de la racionialización y con mínimas correcciones.

Escribir para mi es un acto de liberación. Siempre lo ha sido. De mis cuartillas ha salido material de todo tipo. He sido informador, analítico, rastrero, acusador, acosador, indiferente, negligente, elogiador, espiritual y hasta divino. En su contenido, tengo todo el catálogo de mediocre, malo y buen escritor. Pero escribir con el alma es una nueva experiencia. Tal vez conectarme con las demás almas, en lugar del raciocinio al que le atribuímos tantas ventajas es la razón lógica o ilógica que lo explique todo.

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