
Por Herminio Marrero y Thomas Jimmy Rosario Martínez
Por costumbre, siempre enfocamos en la Playa de Puerto Nuevo como punto agradable y placentero a la vista y al cuerpo, pero la costa vegabajeña tiene otros espacios para disfrutar.
El área de Cibuco lo relacionamos más a donde los ríos Indio y Cibuco, en conjunto, depositan las aguas de la montaña y la vega. Es un lugar también para practicar deportes acuáticos con menos peligros de lesiones a seres humanos, a la fauna y el ambiente que en la Playa Puerto Nuevo. Allí hay un ecosistema de completa belleza natural y de procesos biológicos importantes para la vida.

Pero toda esa área que antes los jóvenes llamábamos los «uveros» por la presencia de árboles de uva de playa y ser también lugar donde esconderse con novios y novias de aquellos tiempos pasados, es un lugar fresco, tranquilo y mesmérico o hipnotizante, si se puede decir. En ese lugar estuvieron residiendo nuestros aborígenes, cerca de la pesca y los negros esclavos y libertos vegabajeños. Es el espacio denominado «Ma Belén» por tal vez la presencia de una residente importante.
Al sur de la playa y rocas pictografiadas por los indios vegabajeños, está un yacimiento arqueológico que la Sociedad Sebuco una vez exploró en lo que era la finca de la Familia Jiménez, productora de leche y carne vacuna.
En este mar hay pesca disponible, palmas donde guindar la hamaca y un paisaje inorvidable. Hay restaurantes con especialidad de animales de mar y un ambiente ideal para pasar un buen rato con la familia.
