
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Juan Nieves Martínez, mejor conocido por Jan Martínez, es un vegabajeño que residió en la Calle José Julián Acosta de Vega Baja, rodeado de su amada familia y unos vecinos que le repartieron amor y conocimiento espiritual y cultural. Fue un afortunado por tener eso y lo reconoce, al extremo de que cuando se va a describir su más reciente libro publicado reafirma lo que ya todos sabíamos, de que su arte y ciencia para escribir nació en su niñez, se desarrolló en su adolescencia y lo lleva en su adultez como parte del maravilloso producto de su inteligencia y malabarismo idiomático.
Como dice la introducción, esta edición de Archivo de Cuentas fue precedida por otra realizada en Perú en 1987. Según el autor, es uno de los primeros libros de autores puertorriqueños que han sido publicadas tan lejos. Lluvia Editores permitió que su obra lírica se empezara a conocer internacionalmente. Estos poemas fueron selecciones posteriores de varias publicaciones públicas y privadas, antologías y libros de textos para las escuelas públicas de Puerto Rico.
Los poemas de Archivo de cuentas se escribieron en Puerto Rico y en Nueva York. La palabra archivo supone contar con expedientes o legajos y en ese escenario está el pasado del autor en Vega Baja, como dijimos al principio. Lo confirma el escrito de Ramón Luis Acevedo Marrero, quien escribe lo siguiente:
«La poesía de Jan Martínez es resultado de una vocación íntima y genuina que se traza a su infancia en el pueblo costero de Vega Baja, siempre presente de alguna manera en todo lo que escribe…al encontrarse en soledad, el poeta de Archivo de Cuentas se encuentra paradójicamente con su mundo, un mundo poblado por otros seres humanos, pero sobre todo por las cosas cotidianas, por la naturaleza, por los recuerdos, las anticipaciones, los pensamientos, las vivencias y las imágenes que intentan recrearlas».
Jan Martínez se expresa sobre ese respaldo que tuvo en sus comienzos como escritor cuando dice que » Comencé a escribir mis primeros versos publicables para en año 1971. Mi profesor de escuela superior, el narrador Julio Meléndez, tenía, junto a otros escritores e intelectuales vegabajeños, una editorial que publicaba libros de autores en mi pueblo. Fue con la Editorial Cibruco de Vega Baja que publiqué mi primera colección de poemas bajo el título Minuto de Silencio.»
En la primera lectura que hice del libro lo más que me atrae es el ingenio conque compone sus versos y estrofas. Maneja con una perfección las imágenes que me recuerda el estilo de su vecino del frente Fermín Arraiza Iglesias en sus llamadas «Boberías». Pero Jan rompió los moldes cuando solo dos versos solamente en ese estilo se convierten en grandes poemas: «Mientras se besan, se hace polvo del deseo»; «En el monte, parieron las estrellas»; «Basílica que en el viento, bate sus vitrales» o la maravillosa descripción de una bacineta:
«Una bacineta es un enorme bostezo que nunca se llena la boca de rosas o rocío. Así las encontramos en todos los sitios Donde el tedio baraja sus cartas, Siempre bostezando,aburridas de su miserable vida esperando que alguien hale la cadena de un suceso inesperado y por un momento les recuerde su vocación de estanque.»
El libro consta de 106 páginas. Tiene una portada impresionante y unos dibujos interiores, trabajo del excelente artista Rafael Trelles. Hay una introducción del autor y escritos de Ramón Luis Acevedo Marrero, Angel M. Encarnación y Rafael Trelles. Lo demás es material para estar leyendo el resto de nuestras vidas. Ayer en Facebook dije que era una joya. También es una obra de arte.
Les aseguro que la mente y el corazón de cada uno de nosotros tendrán una gran fiesta y nos dará la oportunidad de conocer mejor a este compueblano que es uno de los mejores poetas de Puerto Rico, desde hace mucho.
