60 segundos para reflexionar: la hipocresía

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Una de las cosas he ido haciendo para mejorar mi vida, es eliminar palabras negativas de mi pensamiento y mi boca. La palabra hipocresía, que para mí es una de esas palabras que no quiero pensar, decir o escribir, significa para la Real Academia Española, «fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o  experimentan». No es una de la palabras que me gustan porque inmediatamente uno piensa en un ser humano, el hipócrita, quien ejecuta la acción.

La hipocresía puede ser una expresión aislada o una actividad acostumbrada. En todos los casos, es algo opuesto a la verdad, por lo que es una mentira. El hipócrita es un ser falso momentáneo o permanente, no es auténtico como todos debiéramos ser.

La hipocresía siempre busca una meta. Pero es un camino de engaño. El que es hipócrita inmediatamente tiene un peso encima y al que engañó, puede terminar con su buena fe cuando descubra lo cierto.

Un conocido político una vez me dijo que para poder triunfar en la política, había que ser hipócrita. Un abogado negociador me dijo lo mismo. Creo que en ambas personas que piensan igual, hay pensamientos errados. Los triunfadores no temen ser descubiertos porque no ocultan nada y por lo tanto, viven su vida más felices.

En los procesos de interacción humana, la hipocresía nunca ha sido ni será buen negocio.

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