60 segundos de reflexión: el diablito y el angelito en mi cabeza

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Una persona muy allegada me sugiere que tal vez tenga una clase de disturbio mental porque unas veces escribo con una intensidad espiritual y otras con una actitud pasional hacia hechos y personas. Me ha sugerido que tal vez padezca de un trastono llamado bipolaridad en que la persona se va de unos extremos a otros.

Sé que he realizado en mi vida muchas cosas de las que estoy arrepentido, pero en mi actualidad las cosas que hago son pensadas y no pienso que algunas de ellas puedan ser malas o negativas para nadie, excepto para los que hacen cosas malas y no se arrepienten o los que hacen cosas malas que creen que las hacen buenas. Tal vez para algunos he sido imprudente o demasiado exagerado en mis hallazgos sociales, pero no hago nada que no sea decir la verdad y fundamentarla.

Tal vez para algunos la verdad sea riesgosa para mi, pero es más probable que sea inconveniente para otros.

Yo no siento las figuras o imágenes tradicionales de los muñequitos de un diablito y un angelito peleando para que haga las cosas bien o mal. Lo único que siento para escribir es la presencia del Dios de mi corazón y de mis convicciones. Y escribir con la verdad es la única opción que me dirige. No tengo ataduras con el mundo social, político, económico ni de ninguna otra clase; trabajo voluntariamente para que los vegabajeños vean el marco completo, la vista de tope y los caminos para que las cosas del presente sean mejor en el futuro.

El ser humano es un ser espiritual que vive en un cuerpo material por un tiempo que llamamos vida. Mi creencia es que la vida sigue después de la muerte o transición pues el alma queda después que nuestro cuerpo se desintegra en sus elementos originales. Ella retorna en algún momento para fundirse de nuevo a la integridad divina a la que pertenece.

Mientras estamos en este cuerpo, somos sensibles al mundo material que nos rodea y es mandatoria la experiencia humana que tenemos, por lo que no se le pueda pedir a nadie que sea totalmente espiritual por más bueno que sea, porque eso es imposible.

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