60 minutos de reflexión: carisma

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El carisma es una virtud natural y creada. Se define por la Real Academia Española como una capacidad especial para atraer o fascinar. A mi entender, el carisma es una manera de ser hermoso.

Los líderes de los pueblos, institucionales o políticos, generalmente tienen carisma. Es una cualidad inherente que ha variado con los tiempos. En Vega Baja se consideraba el carisma cuando la persona era «seria». Seria quería decir cumplidora, exitosa en su familia y sus finanzas y con mucho respeto para los demás. Eso ha evolucionado.

Posiblemente la apertura de las comunicaciones con un mundo más conectado nos ha hecho cambiar los paradigmas del concepto del carisma. De una persona con carisma esperamos que sea simpática siempre, factor que no era esencial anteriormente en nuestros líderes. Recuerdo que muchos maestros, por ejemplo, no se les caracterizaba por ser atentos, sino estrictos. Y los maestros eran los líderes de las escuelas y las comunidades.

Los políticos suelen ser zalameros. Se define como zalamería, demostración de cariño afectada y empalagosa. Los contrastes de sus atenciones con los asuntos de su área de incumbencia les permite un balance para no caer en el empalago y disgusto por el exceso en la proyección.

El carisma es algo natural y a la vez es artificial, creado por las circunstancias. Luis Meléndez Cano, el último de nuestros líderes con carisma en Vega Baja, tenía uno natural, forjado en su familia y experiencias de la vida, pero en una ocasión nos mencionó en su equipo de trabajo que tenía que ser hipócrita con algunas personas porque su naturaleza era tal que siempre estaban causando problemas y creando controversias insulsas, por lo que prefería obviarlos con una sonrisa o una broma que perder su tiempo útil con ellos. Esa salida es parte de su arte carismático.

La historia local registra varios alcaldes con un carisma extraordinario. José Francisco Náter, (otro farmacéutico como Luisito); el médico Dr. Jesús María Armáiz y Angel Sandín Martínez. Otros alcaldes han sido más funcionarios públicos y técnicos de administración que no le han impartido el detalle del carisma a su ejecución, lo que para el pueblo significa un elemento del éxito como líder.

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