60 segundos para reflexionar: la esencia de todo

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La Real Academia Española define esencia en sus dos primeras acepciones como aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas o lo más importante y característico de una cosa.

Lo que percibimos como vida, es una visión macroscópica del todo, solo opinamos por lo que nuestros sentidos nos revelan. No tenemos una vista microscópica ni nuestro cuerpo está dotado de equipos de laboratorio para poder percibir las cosas en su verdadera naturaleza ni en sus transformaciones. Para que tengamos una idea de nuestras incapacidades, recordemos no sentir de ordinario el movimiento que continuamente se genera en nuestro cuerpo, como los sonidos mas sonoros de los latidos del corazón, la circulación sanguínea, las descargas eléctricas en el cerebro o los movimientos del sistema digestivo en todo nuestro cuerpo. Ahí hay más acción que en cualquier película y cualquier hazaña humana. Mucho menos, vemos las moléculas ni los átomos.

Para una idea visual, véase las películas Fantastik Voyage (1966) y Innerspace (1987).

Lo que también nos es difícil de aprender es que aunque estemos en meditación o durmiendo, las funciones principales sigue activas porque nuestro cuerpo sigue moviéndose en su interior y hasta en su exterior, aunque no nos demos cuenta. De hecho, la vida es movimiento y lo que conocemos como muerte es inactividad en las actividades que antes se llevaban, que cuando ocurre, lleva a la desconexión y transformación en sus elementos básicos.

Es difícil concebir que la materia en realidad son formaciones de vibraciones. Pero aun nuestros pensamientos y expresiones lo son. Cuando vemos algo formado es una acumulación, una densidad del movimiento que se desplaza por la ley natural de atracción y nunca una materia sólida y permanente como cremos. Por eso no hay nada permanente, ni las piedras o minerales más duros que existen.

Alrededor de lo que creemos hay unas verdades que no prestamos atención porque no nos ofrece aparentemente un uso práctico en nuestras vidas ordinarias. Las ciencias físicas, biologicas y químicas nos pueden ayudar a entender muchas cosas del mundo, pero la realidad va mucho más allá del conocimiento aceptado y compartido hasta ahora. Muchos sospechan y crean las teorías de conspiración, especialmente contra los gobiernos cuando hay dudas e intervención.

El conocimiento oculto de la esencia de la vida no hay que buscarlo lejos. Tenemos nuestra mente, nuestro cuerpo y a Dios, que lo sabe todo. Ese es el punto de partida para aclarar nuestras dudas.

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