
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Se ha estado cuestionando la anticipación pública de una defensa a su cliente que hizo el abogado de defensa del jóven conductor del vehículo donde perdió la vida Lara Camila González Ortíz.
Conozco el abogado Juan Ricardo Ojeda desde hace varias décadas y lo distingo como un especialista en el área criminal desde sus inicios como abogado y creo que sabe lo que hace. No me extraña que su cliente haya pedido disculpas a la familia, es una manera inteligente de quitar la presión pública por la lentitud aparente del estado para hacer las acusaciones pertinentes. Tampoco me es ajeno que públicamente haya anticipado como un eximente o tal vez buscar una causa exógena para aliviar el grado de responsabilidad en los cargos a radicarse contra Melvin Camilo Matthews.
Hay abogados y clientes que utilizan los medios para mover la opinión pública a favor de su causa como lo hace Donald Trump, y en Puerto Rico lo hicieron un productor de espectáculos y un contratista de gobierno. Al expresidente no le está yendo bien con una carga de acusaciones acumuladas y las personas de referencia fueron convictas de los delitos cometidos. El Lcdo. Ojeda no se le conoce por utilizar esta técnica, creo que es muy celoso y discreto con sus casos, por lo que creo que ambas declaraciones, la de su cliente y la suya son expresiones aisladas y no un plan de defensa.
Hay un fuerte frente para tratar de evitar que se favorezca a este jóven como ha ocurrido en el pasado con personas conectadas con los partidos políticos y por ende con el gobierno. Y esto ha ocurrido en ambos partidos políticos principales. Recordemos al ex-Secretario de Justicia Luis Sánchez Betances de la administración popular, quien se presentó al cuartel de la policía donde tenían detenido a un «amigo del alma» y los fiscales que fueron procesados, convictos y destituídos y desaforados en el caso del Cerro Maravilla bajo la administración del penepé Carlos Romero Barceló, entre otros más casos.
Son conocidas dos situaciones con este jóven. La primera es cuando tuvo un accidente con consecuencias, siendo menor de edad. Como no fue juzgado como mayor, el resultado no cuenta como antecedente en su récord de conducta. La segunda es la relación de su padre, el Dr. Melvin Matthews, podiatra, con el Partido Nuevo Progresista y las personas que ostentan el poder.
En este caso se ha dicho por el estado que es un caso complejo y muy técnico por razón de ser un vehículo en movimiento donde hay que descartar factores que puedan excluir o aminorar la responsabilidad del conductor. La Policía cree que la velocidad y la negligencia del conductor es el factor principal. Otros creen que abandonar la escena de los hechos era porque estaba en estado de embriaguez y no quería ser sorprendido en ese estado por las autoridades. Eso permite que la gravedad del delito principal no pueda configurarse pero comoquiera no hay un panorama alentador desde el punto de vista legal para ese jóven.
Hay que dejar que las autoridades completen su investigación y que tomen las decisiones jurídicas para que podamos concluír si ha habido favorecimiento por cualquiera de las circunstancias mencionadas o si en realidad pudiera ser excluído, aliviado o agravados sus eventuales cargos.
Me ha estado curioso que tanto el conductor como la víctima comparten el mismo nombre, Camilo en masculino y Camila en femenino. Ambos se conocían, obviamente.
Es una tragedia que esto haya ocurrido. Hay un dolor que el dinero no lo compensa pero que eventualmente puede traer una causa civil, además del caso criminal. Quizás deban comenzar avanzando en ese aspecto, pues de alguna manera cuenta aunque no define, en el fin que pueda tener la causa criminal. Como quiera que sea, es un lío legal costoso y complicado en el que la mirada de la familia afectada, la prensa y la sociedad no va a dejar quieto hasta que se resuelva responsablemente.
