
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
El amigo Miguel A. Pantoja me refiere esta publicación de Puerto Rico y su Pasado de Facebook y reclama mi atención preguntando si el edificio que se encuentra en el extremo izquierdo corresponde a la antigua Clínica Sánchez Castaño.
La contestación es que sí. La calle Betances posiblemente lleva su nombre porque siendo la principal calle de Vega Baja por aquí deben haber pasado los restos del Dr. Betances en su ruta hacia su destino final en el oeste de la isla, como ocurrió en varios pueblos de la isla en la década de 1920 y en algún momento el Concejo o la Asamblea Municipal tiene que haber aprobado el nombre por el que se conoce esta calle desde hace una centuria. Originalmente se llamó Camino Real, pues era la ruta más transitada que unía a los pueblos del Reino de España, por eso lo de Real, pero que ha tenido varios nombres, como Calle Nuestra Señora del Rosario, Calle Comercio, Calle Central, Calle del Norte (Calle lateral del Norte), Carretera número dos, Carretera número 155 y finalmente Calle Betances.
Los edificios, en aquel tiempo hechos de madera, mampostería y concreto, hoy día han cambiado mucho su estructura y construcción, aunque algunos conservan sus líneas y componentes originales.
El edificio de la Clínica Sánchez Castaño fue originalmente un Convento y Colegio de Niñas católico, donde mi bisabuela Carmen Torres Guerrero recibió su instrucción primaria. El Dr. Fructuoso Sánchez Castaño llegó a Vega Baja en 1932, fundó una clínica privada y luego otra frente a la plaza de recreo, la que conocimos como la Clínica Sánchez Castaño, de acuerdo a la biografía que sobre él hizo el historiador vegabajeño Luis de la Rosa Martínez en 1976. Posteriormente, en el mismo lugar cambió a Clínica Nuestra Señora del Rosario y luego estuvo la tienda Pitusa.
También se observa en la fotografía la Farmacia Pastor, el Bar Plaza y en el fondo, el segundo piso del Hotel Las Canarias en su primera ubicación y otros edificios conocidos. Predominan estacionados los medios de transporte del tiempo que eran los caballos, con sus cargas a los lados.
Gracias a Miguel por su acostumbrado generoso gesto de compartir la cultura y la historia de nuestro pueblo y al Sr. Juan Pérez Bolivar por su divulgación en las redes sociales.
