Preguntas sin conjeturas: Conducta de funcionarios públicos

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hoy Noticel nos informa que más allá de la actitud irrespetuosa del Director de la  Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), Carlos Juan Rodríguez Mateo, hay unos problemas en la conducta ética como funcionario que están siendo investigados.

Desde el gobernador, legisladores y alcaldes de Puerto Rico todos responden grosera o incompletamente cuando alguien les pregunta sobre algún aspecto de su trabajo no resuelto o problemático, al que por definición, tienen que rendir cuentas al pueblo. La respuesta es típica porque les molesta que se les pueda señalar o que se les señale en alguna situación que implique corrupción. No actúan bien y cuando viene la crisis, explotan como siquitraque.

Algunos, como el alcalde de Vega Baja, no explican. En estos días compareció a criticar al gobierno estatal por la lentitud de las obras pero no dió detalles. Compareció a los foros disponibles, porque le gusta el figureo, pero se quedó en la periferia. Y se llevó el carimbo que le pusieron a los alcaldes en general de que la lentitud se debe a que no están haciendo las cosas bien. No siguen el librito y lo único que hacen es llorar, llorar y llorar porque creen que el que no llora…¿De verdad cree que alguien se cree lo que dice en ese tour partidista?

En otra ocasión, calificó como conjeturas nuestras preocupaciones públicas. De ahí nació nuestra sección de «preguntas, no conjeturas», porque el investigador nunca cesa de preguntar aunque no se le quieran dar contestaciones. Mas para allá hay traidores que quieran decir la verdad para liberarse y hay gente genuinamente preocupada por su pueblo que quiere lo mejor para todos. Esa actitud sospechosa de no dar respuestas ha activado a muchas personas que ya no creen en palabras banas, clichés ni verborrea insustancial.

En la rama legislativa, luego de un caucus, nos dice un legislador popular que el alcalde motivó al portavoz de su partido para que atacara a la administración de Edgar Santana y defendiera la de su administración en un foro sin importancia. La Legislatura Municipal, consolidada de facto por el poder ejecutivo no tiene estima en los ciudadanos y lo que dicen, se queda en sus cuatro paredes por culpa del mismo alcalde, que no le da oportunidad de destacarse para que no lo opaquen. Al portavoz se le olvidó que fue el gobernador de su partido, Alejandro García Padilla, quien le dió el indulto. Y al decir que en la administración de Marcos Cruz Molina se corrigen los errores que se le señalan, admitió que se cometen errores contrario a la sana administración que debe haber en el Municipio de Vega Baja.

Nadie es perfecto, pero los funcionarios públicos tienen que tratar de serlo, pues manejan dinero, bienes, felicidad y futuro de un pueblo. En Vega Baja, esta administración de Marcos Cruz Molina comenzó con propósitos nobles y correctos pero se está deslizando por desgaste, altas metas imposibles de cumplir y desconocimiento de muchos procesos, porque no quiere invertir en gente que sepa y hacerlo todo por administración, como la cultura del micro management de Sila Calderón. Sus pocas luces se magnifican en Vega Baja Te Informa, que es una extensión de la persona del alcalde, para promover su imágen única y exclusiva. ¿Será que no se siente valorado por los ciudadanos?

Sin explicar, nunca se «marca la diferencia», sino la deficiencia.

Sean mejores. Gánense la honorabilidad por sus acciones, no por el cargo que ostentan. Les sugiero que dejen a un lado la meta de la búsqueda de la percepción pública y conviértansen en agentes proactivos de cambio.

No sigan con el complejo de culpa que les produce la distancia de la gente que separan de ustedes, cámbienlo por la inclusividad y salven la integridad de este pueblo.

No sigan culpando a la otredad, asuman sus responsabilidades.

No provoquen la guerra, si no están preparados para la batalla.

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