60 segundos para reflexionar: Cambiar el lamento en baile

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

A pesar de mi vocación como historiador, siempre miro en primera instancia, al presente. La historia es solo una información que debe ayudarnos a entender lo que nos pasa en el hoy y como podemos redirigir nuestras energías en lo que habrá de ser el incierto mañana. Si tenemos una interrogante en el presente, consultamos el pasado, pero de nada nos servirá esa visita si no desarrollamos una conclusión de si las decisiones fueron bien o mal tomadas para resolver interrogantes de nuestra vida actual.

Hay esclavos del pasado. De hecho, a veces, todos lo somos. Nos afecta algo negativo que nos pudo haber pasado y lo traemos al presente para no repetirlo o mejorarlo si se presenta una situación similar en el presente. Pero entonces, se activa una esclavitud en el presente que a veces carga con nosostros hasta el futuro, o sea, cuando el hoy sea ayer. Y nos carga y hasta condena nuestra salud, porque las preocupaciones la afectan.

El efecto del pasado en todos nosotros debe ser liberador. Nadie debe sentirse condenado por sus errores. Si no es así, no vale la pena recordarlo. Trabaja como un freno, pero puede convertirse en un complejo. Bajo esa premisa, una visión inteligente de lo que pasó, nos puede hacer felices aun cuando lo que recordamos pueda ser triste, porque en nuestra mente habremos tenido la oportunidad de analizarlo y de manera fría, transmutar nuestro pensamiento en una experiencia entendible y aleccionadora.

Si logramos esa nueva interpretación para nuestras vidas y seremos felices. Habremos cambiado, como dice La Biblia en Salmos 30:11: «Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría».».

Deja un comentario