60 segundos de reflexión: La independencia de criterio

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La independencia de criterio es una característica aprendida. Pero hay algo de natural cuando no nacemos usualmente pegados a algún hermanito o seguimos unidos al cordón umbilicar de nuestra madre. Esa unidad que constituimos desde niños es también la que enfrentamos cuando morimos, porque dicen que la salvación es individual.

En mi experiencia de vida, mi madre Yuya, fallecida el pasado 12 de julio, siempre estuvo bajo la dirección de mi padre pero tenía criterio tan propio que muchas veces vi a mi padre hacer lo que ella le sugería o le imponía. Su poder de convencimiento era tan fuerte y su respeto por ella y por la familia que ambos constituían era tal, que a pesar de las obsesiones y conservadurismo de él en muchos aspectos, terminaba convencido y hasta haciendo suyas las ideas de mi madre como si él las hubiera originado.

La primera preferencia política de mi padre fue por la independencia de Puerto Rico. Fue fiel a sus principios hasta que no estuvo de acuerdo con los movimientos de los líderes de su partido después de la muerte de Gilberto Conceción de Gracia y militó en el Partido del Pueblo hasta que desapareció, porque creía en las posturas liberales de ese partido. Desde entonces ha votado mixto por quien cree que son los mejores candidatos. Yo estuve allí, en sus distintas participaciones en los comités políticos, caravanas, mítines hasta que por mi criterio propio, aun cuando no tenía voto, ingresé a las filas de Acción Progresista y luego al Partido Nuevo Progresista.

De ahí aprendí que la política partidista es una esclavitud, por lo que sin claudicar por lo que creo que sea mejor para el destino final de Puerto Rico y de Vega Baja, hace muchos años separé el criterio de la fantasía que proyectan muchos candidatos cuando están en tiempo de política y luego, cuando ejercen algún cargo público. Trabajé en las tres ramas de gobierno de Puerto Rico y colaboré con las dos ramas del gobierno en Vega Baja, pero nunca me animó el deseo de postularme para ninguna posición en el gobierno. Voto mixto y en otro pueblo que no es el mío.

El criterio propio está continuamente amenazado en los partidos políticos, en la religión y en casi todas las ramas de la actividad humana. Algunos creen que hay ideales sagrados que no pueden discutirse y lealtades y otras ideas en las que las propias tienen que subordinarse. Ciertamente, al trabajar en grupo, uno cede parte o la totalidad de lo que cree porque quiere ser parte del grupo. Otros con ideas propias, vienen para influir y cambiar la filosofía de los grupos y dominar.

El criterio propio siempre debe existir, pues es nuestra naturaleza y lo que hemos aprendido de la vida. Si hay lugares en los que no nos aceptan, pues debemos elegir no estar, pero nunca dejar de ser lo que somos ni dejar de pensar lo que pensamos.

Hay quienes, a falta de criterio propio por otro generalizado, se dejan llevar por la ola y la ola finalmente los desaparece. El criterio propio debe ser nuestra primera opción siempre, pues ser diferente es nuestro seguro de sobrevivencia.

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