Rostros para la historia de la defensa de la Playa Puerto Nuevo, captados por Eddie Hernández en el Conversatorio: Ricardo Laureano

Foto por Eddie Hernández, texto por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Sin duda alguna, Ricardo Laureano es una de las personas que más protección y amor tienen por la Playa Puerto Nuevo porque su vida propia y la de una hija fallecida, marcan sus recuerdos y apego. Tiene una trayectoria de vida defendiendo el ambiente y en especial los corales, protegiendo el de una especie que constituye la más grande e importante en jurisdicción federal, Puerto Rico. el Caribe y el mundo. Y está en Vega Baja, afectada por el problema climático pero reconstituida inteligente y pacientemente por su grupo «VIDAS». Tuvo una participación importante en el Conversatorio del sábado 30 de septiembre en el Teatro América.

«Es un tesoro,» expresa Laureano sobre ese coral que hace veinte año trabaja con su grupo. «Estoy aquí desde el 5 de agosto de 1961, soy nieto de Joaquín Rosa». «La Casona constituye una obstrucción al paso de los seres humanos a la Playa Puerto Nuevo, pero también para las tortugas que vienen a desovar. La última que lo hizo solo logró la eclosión de cinco porque la verja impidió que lo hiciera más lejos de la orilla y el agua de mar dañó parte de los huevos».

«No sólo los huracanes nos perjudican. En la invernal de 2028 el agua de las olas sobrepasó la casona y llegó hasta el cruce de la carretera 686. La inundabilidad pasa y aumentará.», dijo el ambientalista.

«Cuando se puso la primera piedra de la Casona repartimos material para que se creara un sistema de casetas desmontables que no dañan ni impiden el disfrute del ambiente. Hay fondos para demoler la estructura, le ayudaremos al alcalde a montar una propuesta para conseguir esos fondos», concluyó.

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