La número tres de las cuarenta preguntas que le hice al alcalde

Foto Eddie Hernández 2023

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

3. ¿Se verificó la representación que ellos hicieron sobre su capacidad financiera o el financiamiento proviene de terceros?

En los negocios privados y aun los del gobierno, usualmente se utilizan testaferros o intemediarios de buena reputación para que den la cara al conseguir contratos y luego se le vende el proyecto a un tercero. Algunos contratos prohiben eso pero no lo pueden evitar pues se queda como un acuerdo secreto y es a veces, cuando se incumple, que se abre esa realidad. Por eso, los contratos deben contener todas las salvaguardas posibles y el dueño de una propiedad debe conocer toda la salud económica y experiencia de los contratistas.

Una entidad que se constituye en fecha cercana a una subasta y obtiene la buena pro, o sea la gana, legalmente no tiene ninguna experiencia previa pues su vida legal no puede haber transcurrido anteriormente, pues no hay tiempo para que demuestre que ha sido contribuyente establecido en los records del Departamento de Hacienda, que haya construido proyectos y que la Oficina de Permisos haya avalado y concedido los permisos en otros proyectos, porque eso no ocurre en el tiempo récord que ellos pudieran alegar. Desde el principio, la representación de una compañía como Melao Holdings, que es una sociedad de responsabilidad limitada, no puede decir que tiene otros hoteles y que tiene dinero suficiente en sus arcas para garantizar que pagará la cantidad que se acuerde.

Eso generalmente se hace sumando la experiencia de sus socios o en el caso que sea una división de otra corporación, pero tendría que surgir de su inscripción en el Registro de Corporaciones. Es también cierto que se puede inyectar capital a una corporación gracias al buen crédito de sus socios o por via de otras corporaciones, pero también el bajo mundo invierte dinero obtenido ilegalmente. Los funcionarios deben estar atentos para no caer en un fraude. Hay una regla no escrita: «follow the money». Preguntando se puede llegar hasta la verdad o descubrir la mentira.

En el asunto de la Casona, a mi entender, no se hicieron todas las averiguaciones necesarias. Por ignorancia, se dieron por buenas las limitadas representaciones de los postores que describió el alcalde. Y la percepción que dejó era la complicidad o la connivencia del alcalde y tal vez de la Legislatura Municipal, con la persona que alegó que era de Vega Baja o residía aquí, aunque nunca dijo que era vegabajeño, y con la compañía de extrañas y confusas atribuciones. Eso significa un pobre desempeño del alcalde y su grupo de trabajo, tal vez en el desespero de tener obras monumentales para presentar en año electoral.

Para mí, ya se ponchó con tres strikes en cuanto a la política pública que ha pretendido imponer en la Playa Puerto Nuevo. A pesar de la experiencia de muchos años en el gobierno municipal como alcalde, diseñó el hacinamiento que culminó en la crisis del pasado 4 de julio por promover la Playa Puerto Nuevo como un destino turístico que tiene limitaciones naturales de espacio y recursos. Tampoco ha atendido adecuadamente el asunto de los desbordes de aguas usadas que desembocan en la parte oeste de la Playa, contaminándola y poniendo en riesgo la distinción de bandera azul. Lo que le da el out, es, sin duda, el fiasco del arrendamiento y venta de la Casona, negocio mal planificado, plagado de perjuicios para nuestra playa y que le coloca un sello de ineficiencia en su carrera política.

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