
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Felicito al alcalde por la organización de los eventos antes, durante y después de las fiestas de pueblo, de gran satisfacción evidente para los vegabajeños. La coyuntura hay que aprovecharla pensando en cómo mejorar.
Será óptima su labor cuando se le quite el mensaje politico partidista y la proyección publicitaria del político y se sustituya por la de un hombre de estado. Estos matices son importantes para que todo vegabajeño se sienta parte de la unidad que somos en potencia. Una cosa es el uso del poder para comunicar, otra el abuso de poder para adelantar su imágen personal y la de sus intereses políticos. En ese sentido, esto se le ha ido de sus manos y ya se convierte en vicio.
Creo que el alcalde es una persona racional preparado para proyectarse como el alcalde de todos. Yo soy testigo de que una vez tuvo ese propósito, pero en el camino se ha endurecido y lo ha perdido. Vive el poder pensando como Dios, omnipotente, omnisapiente y quiere ser omnipresente. Como los políticos tradicionales, no admite que se equivoca para no proyectar debilidad cuando lo que pedimos constantemente son políticos honrados.
Debe soltar el pensamiento y la práctica de que su equipo de trabajo y la mayoría legislativa, que tanto menciona como que le apoya, son sus comités políticos, lo que no disimula con su discurso y sus atuendos. La integridad de Vega Baja es mucho más grande que esos pensamientos egoístas e insanos.
El mejor Vega Baja será posible cuando el mismo lo permita, aprovechando el poder para servir material y espiritualmente al bienestar común de la unidad vegabajeña.
Para lograrlo cada vez tiene menos tiempo, pues las horas de envanecimiento le restan horas de trascendencia.
