
Por Evelyn Meléndez Marrero, Legisladora Municipal PNP
La historia está ahí, para de ella aprender. No debemos cometer los mismos errores del pasado, independientemente de donde vengan. Y lo podemos corroborar en las distintas formas de la historia, la tradición, la testimonial, la escrita en el momento y la que después de ocurrir los hechos se recuenta y se opina.
De los errores de un ser humano se habla para tener conocimiento y experiencia y no recurrir. Podemos hablar entonces de los cometidos por el entonces alcalde Edgar Santana, quien en nuestra historia ha quedado marcado como un alcalde corrupto, como otros que nunca se han procesado. El ahora ex-presidiario y del que a pesar de haber pasado más de 12 años de historia, los miembros del ejecutivo y legislativo de la administración del Partido Popular de Vega Baja aún continúa hablando y teniendo como escudo, para tratar de minimizar los errores de una administración en decadencia.
No tienen otro discurso que llevarle al pueblo. Es más fácil hablar de Edgar Santana y de su fallida administracion municipal, que tratar de explicarle al pueblo los desaciertos de su querido y bien ponderado actual alcalde. El tiempo nos ha dado y nos seguirá dando la razón.
La minoría de la Legislatura Municipal no está, ni ha dejado de estar envuelta en esta controversia fabricada políticamente para tratar de mojarnos. Es bueno indicar que esta legisladora, electa por el pueblo no fue parte del gobierno del ex-alcalde Edgar Santana. Esta minoría actual en la Legislatura Municipal es parte del Partido Nuevo Progresista electas por el pueblo y juramentamos con el compromiso de servicio a nuestro pueblo. Esto para mi específicamente, es un honor. El servicio al pueblo no tiene horario, no tiene religión, no tiene color, no tiene sexo. El servicio a mis comunidades no ha mermado ni un solo segundo y mientras tenga la oportunidad de hacerlo levantaré mi voz a favor del mismo.
Entiendo que como minoría parlamentaria es nuestro deber hacerlo. Ahora, de la misma forma en que damos nuestro voto para la aprobación de ordenanzas y resoluciones que son de beneficio para los ciudadanos de nuestro pueblo, también tenemos la responsabilidad cognitiva de rechazar aquellas que entendemos necesitamos más información o la información necesaria para poder tomar una desicion correcta, cosa que no está ocurriendo. Le notificamos las cosas buenas, pero también las cosas no tan buenas. Siempre ha sido nuestra forma de comunicacion con nuestro pueblo. Tratamos de ser transparentes y justos, aunque impliquen, con dircursos para récord, lo contrario.
Nos tratan como si no fuéramos vegabajeños trabajando para nuestro pueblo. La minoría parlamentaria nos sentimos fuera de lugar, como si fueramos intrusos pagando por el pecado del Sr. Edgar Santana. Somos gente nueva, con ideales nuevos, nueva política, nueva visión, nueva misión y trabajando por nuestra gente y nuestro pueblo.
Que se nos trate con respeto, con el mismo respeto que brindamos, respetando nuestra forma de pensamiento y análisis, porque al final del camino aunque tengamos ideales políticos diferentes, tenemos un bien común, nuestro pueblo, nuestra gente.
Agradezco a los vegabajeños que aplauden nuestra forma de trabajo y fiscalización. Ellos nos estimulan al darnos su confianza y el poder de asentir cuando las medidas son buenas o de votar en contra cuando no lo son y por ejercer la fiscalización que la mayoría se niega a realizar a pesar de ser también su deber.
Y para los que no conocen la historia del sello de goma, lean la historia de nuestro pueblo, busquen información. Para que su inteligencia cognitiva esté acorde con la historia, con la verdad y por supuesto, sus consecuencias. Tratar de manchar reputaciones no es nuestra función. Nuestra función es legislar, para que nuestra gente tenga una mejor calidad de vida, de salud, de seguridad y una historia digna de recordar.
Tratarnos como vegabajeños dignos de trabajar unidos por un mejor bienestar de nuestra gente es mi misión, mi visión es rescatar la Vega Baja del secuestro político de quienes no saben ser democráticos, asertivos ni progresistas. Ya la Vega Alta fue rescatada y es admirable las maravillas que se están haciendo.
Aquí hay muchas manos atadas por malas costumbre en desuso que merecen ser liberadas para juntos todos, unir nuestros propósitos comunes y presentar, entre todos, una nueva carta de dirección que nos haga sentir orgullosos de ser vegabajeños creativos y responsables.
