
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
En la política, hay varias maneras de ver las cosas. Una, es la proyección que nos dan los seres humanos que se dedican a la política. Y hay políticos que están ostentando el poder y hay otros que están esperando su turno para contender por el poder. Los políticos en el poder, como el alcalde y los legisladores municipales siempre nos quieren dar una impresión de que todo marcha sobre ruedas y a veces es así, pero a veces no nos dicen toda la verdad ni nos dan toda la información para hacer una opinión informada.
Decía el líder de la juventud y representante estadista José Granados Navedo que eso ocurre porque la principal idea de un político es ganar y luego seguir ganando. Los primeros sentimientos del que aspira a tener el poder es hacer el bien y maximizar su tiempo para hacer más y mejor que otros, pero cuando ya se acostumbra, no sabe como enfrentar la vida y vivir sin él. El poder público trae unos beneficios que no se tienen ni se experimentan en la vida común, como estatura mental y emocional. Como desde niños aprendimos a crecer y no hemos llegado a viejos, no sabemos que las medidas verticales se reducen.
La historia nos dice que casi nunca un político vegabajeño que ha llegado a la alcaldía se da cuenta cuando su tiempo debe terminar. Y a veces lo confunden sus percepciones personales, las estadísticas electorales o personas a su lado que le estimulan y apoyan, pero todo tiene tiempo de caducidad.
Tomemos como ejemplo a Angel Sandín Martínez, quien desde 1941 a 1958 ejerció, hasta que murió ostentando el poder. Su sucesor, el Presidente de la Asamblea Municipal Rafael Cano Llovio, estuvo desde 1958 hasta enero de 1973. Ganaba contundentemente las elecciones hasta que en 1968 por poco pierde ante el candidato Obdulio Meléndez Mena. En el nivel local tenía alguna oposición desde que fue electo en una asamblea presidida por el Senador René Muñoz Padín en 1958 contendiendo otros dos candidatos más. Luego tuvo un contendiente en primarias, el Lcdo. Bautista de la Cruz Sierra, que tomó como símbolo de su campaña el diseño de una bombilla que significaba inteligencia. Finalmente en 1972, sucumbió ante su sobrino Luis Enrique Meléndez Cano.
«Luisito» ganó la elección de 1972 pero en la de 1976, ante el avance del Partido Nuevo Progresista con Romero Barceló como candidato a gobernador, su partido perdió la mayoría en la Asamblea Municipal y el ganó por el favor de los votos mixtos. Su simpatía, juventud y amabilidad le hicieron ganar contundentemente elección tras elección hasta las elecciones del año 2000 cuando se alzó la victoria contra quien fuera su posterior sucesor como alcalde. No hay duda que la merma que sufrió en la cantidad de votos que obtuvo en esa elección y los casos que por corrupción le fueron imputados a él y otros funcionarios públicos municipales, pesaron en su sabia decisión de no continuar en el poder y declinó competir en el 2004 para luego hacer un fracasado «comeback» en 2008, cuando ya había perdido el apoyo del pueblo.
La incumbencia de Edgar Santana Rivera fue interrumpida primero por una suspensión de su cargo y luego por un arresto para cumplir prisión. Iván Hernández Torres sencillamente no fue reelecto por no tener el favor solidario de su partido y por errores de expresiones que cometió en su desempeño.
Marcos Cruz Molina ha ganado en forma abrumadora en las tres ocasiones en que ha participado en las elecciones. Tiene, dentro de la opinión pública, en este tiempo, diversidad de apreciaciones positivas y negativas sobre su trabajo, cuando antes se traducía en un apoyo casi unánime no sólo dentro de su Partido Popular sino también en el pueblo no afiliado y aun entre personas de otros partidos.
Pero su luna de miel y el camino sin obstáculos parece que será cosa del pasado. Ya sabemos que hay personas interesadas dentro de su organización política en retarlo y otras en los partidos contrarios dispuestos a ir a primarias y a ser sus candidatos opositores en las elecciones de noviembre de 2024. Esa efervecencia se debe a que en los últimos tiempos no ha estado muy asertivo en temas medulares y ha realizado actuaciones incomprensibles como negar lo obviamente legal de los procedimientos que pretendió hacer, de su total echura, con el futuro de la Casona. No se acordaba que las actuaciones de los pasados alcaldes en la historia de la playa hizo disminuir el aprecio del pueblo por Rafael Cano cuando quiso hacer su hermoso proyecto perjudicando a comerciantes y residentes, le valió la admiración del pueblo a Luis Meléndez Cano y condenó a Edgar Santana.
La elección de un alcalde depende de muchos factores. Para un incumbente que busca continuidad en el poder, significa el contar con la admiración que tengan los ciudadanos por las obras realizadas, por la organización municipal y por la efectividad de sus servicios. Para un aspirante no incumbente, debe tener credenciales y experiencia suficientes, un carisma indiscutible e ideas sólidas que sea posible hacerlas. Todos los aspirantes deben tener una buena presencia física y ser activos, pues esos son factores subjetivos que a veces pesan más que el talento y las intenciones, pero si se tienen todas esas características, el candidato se convierte en uno idóneo y de gran competitividad. Sobre resultados nadie puede asegurar nada hasta que se cuentan los votos.
Hay que observar a todos los candidatos que nos pueden regir en el futuro. Escuchar sus propuestas, ideas y mirar siempre más allá de sus palabras, pues todas las personas, con sus gestos, dicen cosas que no articulan con sus bocas.
