Diez historias de lugares, personas y objetos que hemos perdido
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
(Publicado originalmente el 15 de febrero de 2015 en el Diario Vegabajeño de Puerto Rico)
La “Casa Blanca», ubicada en la Carretera Num. 155 desapareció para dar paso a un espacio de la Urbanización Brazilia en la década de 1960.
La Casa de Tulio Otero, donde hoy día se ubica el Teatro América, fue el lugar de donde partió el sepelio de José Gualberto Padilla en 1896, fue donde por vez primera se izó la bandera americana en Vega Baja en 1898, y donde se jugó baloncesto por vez primera .
El Hospital Jesús María Armaiz, ubicado en la montaña sur al final de la calle Manuel Padilla Dávila sirvió para atender heridos, realizar partos y tratar enfermedades de los vegabajeños. Fue el lugar donde vino a trabajar el Dr. Dulcidio Osvaldo Rojas Daporta, quien residió y levantó su familia en nuestra ciudad.
La Iglesia Católica tenía en su campanacrio una cúpula tipo gótica que eventualmente desapareció con un evento natural, siendo sustituída por la actual semi redonda.
El interior de la Escuela Padilla tenía un pozo y jardines. Ha sido modificado igual que mucho de su interior, que conserva escaleras, columnas y paredes originales.
La Policía Estatal era la única que había con cuartel en el mismo pueblo. Apostaba unos guardias en determinados lugares para vigilancia y control del tráfico y los relevaba de su puesto mediante un ejercicio cuasi militar llamado “cambio de guardia».
Las haciendas fueron en un momento de la historia centros de vida más importantes que el centro del pueblo. De ahí nacieron los barrios y muchos sectores de nuestra ciudad. El crecimiento de población, los cambios en los intereses de producción y las muertes de los hacendados cambiaron el destino de las haciendas.
Había una vez, donde actualmente está el Caserío Catoni y la Farmacia San Martín, que residía una familia cuyo apellido del patriarca Enrique Catoni le dió nombre a ese complejo de viviendas.
Las despalilladoras de tabaco tuvieron una escuela y lugar de trabajo en la industria de la Familia Miranda, que hoy día es propiedad de la Iglesia Católica y unas salas dedicadas.
Muchos de los fotógrafos que han grabado la historia de nuestra ciudad han partido, dejando un legado importante para poder estudiar y conocer nuestra historia. A la derecha, el fotógrafo y educador Gilberto Vázquez, amigo y colega de Jimmy Rosario, quien está en esta foto a la izquierda.