
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Entre la lectura de su discurso y una perorata de narcicismo describiéndose como un santo hombre de Dios, sin pecado concebido, el alcalde se autoproclamó como historiador. Hasta traje de casi hilo se puso para inspirar seriedad. Como hacen los dictadores y tiranos. Es la primera vez que escucho eso de él o de cualquier otra persona sobre eso y viniendo de su persona, sé que es una mentira, pues tal vez sea lector de libros de historia, pero ni siquiera es un investigador de la historia.
Según tengo entendido, es maestro de historia y tiene una maestría en educación con concentración en historia. Puedo equivocarme, pero es lo que aparece en su curriculum vitae publicado por él. O sea, que si me equivoco, fue el quien se equivocó u omitió decir que ha enseñado historia. Pero no es historiador.
Los historiadores lo son cuando tienen una obra. Igual que los periodistas, es conveniente educarse en esas profesiones, pero no es necesario. Un historiador es Elmer Gautier, que es maestro en educación física, el Dr. Jose Luis Colón González, que ha hecho su vida de esa rama del conocimiento humano con varias publicaciones, el Dr. Carlos M. Ayes Suárez, el abogado Alejandro Torres Rivera y lo fue la persona que lleva su nombre en el Centro de Investigaciones Históricas del Gobierno Municipal, Luis De la Rosa Martínez. Y hay otros más, pero nadie nunca me ha traído el nombre de Marcos Cruz Molina. La obra de él no la conozco y creo que si hubiera alguna, me la hubiera mostrado.
Su única participación conocida es en un escrito informativo sobre los asambleístas municipales, que he reseñado y en el cual, como el la publicó en la Revista Vega Baja del Gobierno Municipal, se adjudicó la coautoría, pero otros de los coautores y personas que saben de ese trabajo reclaman que eso no lo hizo él. Fuera de eso, he visto su firma en proyectos legislativos, informes municipales, proclamas y documentos de trámite, pero nunca en ninguna publicación de carácter histórico de Vega Baja. Las medidas de contenido histórico que se produjeron mientras era legislador municipal a partir de 2017, se las preparé yo. Si cree que lo difamo, que me demande o me acuse criminalmente, pero creo que es un mentiroso y después de negar la verdad de la Casona, estimo que hay compulsividad a mentir. Y con el poder que tiene como alcalde, constituye un peligro cuando culpa a la otredad de sus desvaríos.
He notado incluso que para ser maestro de historia debería saber más de Vega Baja, pero no es así. Lo he sacado de varios disparates privados y públicos, pero le falta estudiar más sobre nuestra historia local. A él le conforma conocer solo la periferia de la historia de Vega Baja y es por eso que sigue celebrando los años de nuestro pueblo desde el punto de vista de la fundación cuando hasta en la revista de Fiestas de Pueblo de 2022, el historiador Dr. Carlos Ayes, ofrece la historia que derrumba la falsedad de lo que celebra públicamente, en el mismo libro al que le invitó a escribir. Marcos Cruz Molina, nuestro alcalde, no ve el elefante en su sala. El día que lo vea, se autoproclamará zoologo. Pobre hombre, está confundido. Piensa que mide diez pies.
El también cogió un curso extramuro de diplomacia por lo que esperaré que afirme que es diplomático. Tal vez se equivocó de género literario, debió de afirmar que es cuentista. Muchos lo hubiéramos confirmado.
Posdata: Perdonen que he clasificado este escrito como «Humor Vegabajeño». No hay de otra. Si el no se respeta, a algunos le dará gracia esas bufonadas, pero a nosotros nos motiva compasión porque la víctima de sus desaciertos somos los vegabajeños.
